Biografía de Emil Fischer

Si no te suena el nombre de Emil Fischer (1852-1919) es porque te estás perdiendo de conocer un acontecimiento trascendental en la historia de la química orgánica. En la biografía de Emil Fischer podrás adentrarte en el mundo de un científico que sufrió tanto las peores desgracias como el mayor éxito en la ciencia (el Nobel). ¡No te muevas de tu sitio!

Biografía de Emil Fischer resumen

Soy científico, no empresario

Hermann Emil Louis Fischer fue el único hijo varón de Laurenz Fischer y Julie Poensgen. Nació el 9 de octubre de 1852 en la pequeña ciudad alemana de Euskirchen, y creció junto a sus otras cinco hermanas. Su padre era un asiduo hombre de negocios que comercializaba con la madera, y pretendía que Emil siguiera sus pasos.

Después de que el joven —que quería estudiar ciencias naturales— terminó su educación media con excelentes calificaciones, su padre le obligó a continuar con el negocio de la familia. Con el objeto de enseñarle todo lo que sabe y hacerlo un hombre rico, Laurenz dejaba ciertas responsabilidades al chico, pero éste parecía no hacer nada bien.

Después de muchos intentos porque entendiera las finanzas, el padre de Emil lo echó de su propia tienda y le ordenó a que entrara a la universidad… aunque tampoco tuvo que insistirle, ya que era lo que el joven más deseaba.

¡Este chico es demasiado estúpido para ser hombre de negocios; debe estudiar! Laurenz Fischer cuando perdió el control.

Por cuenta propia, Emil Fischer ingresó a la facultad de Química en la Universidad de Bonn en 1872. Pero por razones personales se trasladó a la Universidad de Estrasburgo ese mismo año, donde su tutor doctoral fue el químico Adolf von Baeyer. Su tesis sobre la fenolftaleína (un colorante orgánico) impresionó a los catedráticos, y le ofrecieron trabajo en la misma universidad.

Un año más tarde, en 1875, consiguió un puesto como profesor de química en la Universidad de Múnich. Asimismo, trabajó temporalmente en diversas universidades alemanas, como la Universidad de Erlangen-Núremberg (1882-1884) y la Universidad de Würzburg (1885-1892). Finalmente, tuvo la oportunidad de hacer sus investigaciones en la Universidad de Berlín, en donde se dedicó a la química orgánica por el resto de su vida.

Emil Fischer: «Si no existe, lo fabrico»

Emil Fischer es especialmente conocido por ser el primer científico en analizar la estructura molecular de las proteínas. Realizó importantes estudios sobre las purinas (proteínas que se encuentran en la carne animal) y los glúcidos (carbohidratos elementales contenidos en células de plantas y animales). Y para poder representar la disposición espacial de los átomos en las moléculas, desarrolló la proyección de Fischer, una configuración simbólica lineal y fácil de interpretar.

En primer lugar, Emil Fischer sabía que las proteínas se componen de aminoácidos, por lo que procedió a descomponerlas químicamente. La estructura interna de éstos es mucho más simple, lo que facilita en gran medida su estudio. ¿El problema? las células proteicas contienen miles y miles de aminoácidos dispuestos en cadena; estudiarla entera llevaría décadas.

Como solución, en el año 1900, Fischer dispuso varios años más de investigación y experimentos fallidos para crear el primer péptido sintético, ¡con menos de 20 aminoácidos! Un «péptido» es una célula proteica cuya estructura es comparativamente más simple que la de las proteínas.  De esta misma manera sintetizó alrededor de 100 moléculas junto con su equipo de laboratorio, y en el proceso llegó a descubrir 7 tipos de aminoácidos más (hasta el momento sólo se conocían 14).

Distinciones y una despedida dolorosa

En 1902, Emil Fischer es galardonado con el Premio Nobel de Química por su trascendental aporte a la química orgánica y la biología molecular. También fue el sexto miembro extranjero de la Royal Society (desde 1852 hasta 1919), y varias reacciones químicas y procesos sintéticos llevan su nombre.

Pero la Royal Society sólo fue una de las tantas academias a las que perteneció este afamado químico: en 1904 fue elegido miembro de la Academia Nacional de Ciencias, y cuatro años más tarde perteneció a la Academia Americana de las Artes y las Ciencias.

Por desgracia, la medicina no estaba avanzando con igual rapidez para la época; a pesar de su enorme éxito, tuvo una vida sumamente difícil. Su esposa murió seis meses después de dar a luz a su tercer hijo, que prematuramente padeció de meningitis y no pudo sobrevivir. Uno de su hijos mayores sufrió una terrible depresión después de prestar el servicio militar, terminando por suicidarse en 1916,  y Alfred —otro de ellos— murió de tifus un año después, contagiado durante sus pasantías como médico en el hospital militar.

Finalmente, el 15 de julio de 1919 (a sus 67 años), Emil Fischer decide ponerle fin a su vida ingiriendo cianuro, después de ser diagnosticado con cáncer de colon. Faltarían unas tres décadas para que el tratamiento de quimioterapia tuviera sus inicios.

En su honor, la Sociedad Química Alemana otorga cada dos años la Medalla Emil Fischer a las personas que obtengan logros significativos en el área de la química orgánica.

¿SABÍAS QUE...?
Muy pocas personas saben que también debemos a este gran científico la síntesis de insulina para el tratamiento de la diabetes. ¡Gracias por todo, Emil Fischer!

El siguiente material audiovisual aclarará todas tus dudas acerca del trabajo de Emil Fischer en la biología molecular:

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