Biografía de Irène Joliot-Curie

Si hay una mujer luchadora, una de las primeras físicas nucleares y segunda ganadora femenina del Nobel de la Química, ésa es Irène Joliot-Curie (1897-1956). ¡Descubre cómo influyó su familia en su vida, el nacimiento de su amor por la física y sus grandes aportes a la ciencia en la biografía de Irène Joliot-Curie!

Biografía de Irène Joliot-Curie resumen

Entre científicos y nobeles

Hija de la pareja de los ultraconocidos nobeles de la física Marie Skłodowska-Curie, polaca patriota y francesa nacionalizada, y Pierre Curie. Irène Curie nació el 12 de septiembre de 1897 en París, y se crió junto a su hermana menor Ève, quien se unió a la familia siete años después. Sus primeros nueve años de la infancia fueron tan felices como exigentes, ya que su madre notó inmediatamente en ella habilidades especiales para las matemáticas.

Por desgracia, toda esta felicidad se iría en picada cuando, en 1906, su padre sufrió un trágico accidente de tránsito que le quitó la vida. Ève tenía tan sólo dos años de edad e Irène no pasaba de los diez; pero afortunadamente su madre no era como cualquier otra. A pesar del enorme duelo, Marie se prometió criar a sus hijas con el mayor nivel de educación posible mientras continuaba con la investigación que empezó con su esposo.

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El día en que Pierre murió —cuenta Ève Curie en la biografía de su madre—, Marie, quien hacía su mejor intento para retener las lágrimas, se le acercó a Irène y le dijo que su padre no podría llegar a casa «por una fuerte lesión en la cabeza». A la pequeña le tomó unas horas comprender lo que ésto significaba, pero tan pronto como lo hizo corrió hacia su madre llorando. En este punto, Marie no pudo evitar quebrarse.

Por el bien de su familia —y el suyo—, Marie tomó la decisión de mudarse a otra casa junto a sus hijas y su suegro, Eugène Curie, quien solía cuidar de las niñas mientras los padres trabajaban. Allí la física emprendió su plan de acción de educación «perfecta». Además de enseñarle matemáticas y física en casa, inscribió a Irène en un instituto de alta exigencia.

Una chica de 17 en el frente de batalla

La institución a la que ingresó Irène no cumplía con las expectativas de su madre. Así que ésta, paralelamente, formó una pequeña asociación con otros importantes académicos en Francia, donde todos se reunían a impartir clases particulares a sus hijos.

Irène termina la preparatoria con excelentes calificaciones, y en 1914, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, ingresa a la Facultad de Ciencias en la Sorbona (Universidad de París). Una de las cosas que heredó de su madre fue su patriotismo y valentía; por esta razón no titubeó cuando Marie le envió una carta solicitando su ayuda en el frente de batalla. Para entonces, la joven contaba con tan sólo 17 años de edad.

Es claro que Irène no iba a enfrentarse en el campo, sino a aprender a utilizar los carros de rayos X que su madre construyó para localizar las balas en el cuerpo de los soldados heridos.

Determinar la posición en el espacio de los proyectiles, una vez tomadas las placas, requería de cálculos algebraicos que eran como un juego de niños para la joven, pero no para los médicos ni el personal de enfermería de la época. Además, había mucha escasez de recursos humanos; Irène también debía capacitar a los profesionales de la salud sobre el uso de estos equipos en un período de tiempo óptimo.

¿SABÍAS QUE...?
Su hermana Ève nunca fue adepta a la ciencia, pero sí se convirtió en una respetada escritora y pianista. Una de sus obras más notables es la biografía oficial de su madre, Madame Curie. Además, como el resto de su familia, fue premiada con la Legión de Honor de Francia. 

Terminada la guerra, y paralelo a sus estudios, Irène es contratada por su madre como asistente de laboratorio en el Instituto de Radio (actualmente llamado Instituto Curie). Fue en este lugar donde no sólo se capacitó en la física nuclear, sino también conoció a su futuro esposo: Frédéric Joliot, instrumentista e investigador subordinado de Marie.

Frédéric e Irène Joliot-Curie: una pareja de intelectuales

El ingenio y talento de Irène flechó enseguida a Frédéric, quien decidió conquistarla por todos los medios. En 1926, la toma como esposa, y entonces comienzan a investigar elementos radiactivos hombro a hombro.

DATO CURIOSO
La pareja de científicos tuvo dos hijos: Helena Langevin-Joliot, una reconocida física nuclear, y Pierre Joliot, bioquímico e investigador. Ambos miembros del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia y distinguidos con la Legión de Honor.

Por supuesto, el año anterior a la boda, la joven obtuvo su doctorado en Ciencias. Y —como dato esencial— su tesis trató sobre la descomposición del polonio (elemento descubierto por su madre).

Junto con su marido, Irène estudió el núcleo atómico y realizó experimentos que aportaron al posterior descubrimiento del neutrón por James Chadwick. Bombardeando polonio con rayos Gamma, identificaron tanto el neutrón como el positrón. Sin embargo, no pudieron interpretar los resultados… resultados que Chadwick, quien ya sospechaba de la existencia del primero, comprendió rápidamente.

En 1933, Irène Joliot-Curie y su esposo determinan el peso atómico del neutrón. Y al año siguiente, sobre la base del trabajo de la pareja Curie, realizaron su mayor descubrimiento: lograron sintetizar por primera vez un elemento radiactivo. Su resultado fue un átomo de nitrógeno inestable creado a partir de isótopos de otros elementos.

Es mismo año, Marie Curie fallece por anemia aplásica debido a la sobreexposición a la radiación. Al siguiente, la pareja Joliot-Curie recibe el Nobel de Química en reconocimiento a sus aportes a la ciencia con la sintetización de átomos radiactivos.

Los siguientes estudios de Frédéric e Irène Joliot-Curie sirvieron de base para que un grupo de físicos alemanes, liderado por el químico Otto Hahn, descubrieran la fisión nuclear.

Irène Joliot-Curie obtuvo la Medalla de oro de Barnard College y la Legión de Honor junto a su esposo antes de dejar este mundo el 17 de marzo de 1956. Aunque murió a consecuencia de una leucemia a sus 58 años, hoy en día se tiene la certeza que su enfermedad se produjo por la sobreexposición a la radiación, al igual que su madre.

Nuestra madre nos enseñó a trabajar con el alma; a ser mujeres independientes, y que la vida no es sólo diversión. Pero nunca puso la ciencia por encima de otras carreras; a todas hay que tomarlas con la misma seriedad. Irène Joliot-Curie.

Si deseas profundizar un poco más acerca de la vida de esta afamada física, te invitamos a ver el siguiente vídeo:

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