Biografía de Horus

Pocos dioses del pasado han logrado sobrevivir a la historia ante los cambios de paradigmas, como es el caso de Horus, quien en la mitología egipcia ha ocupado responsabilidades importantes. Dios astral, del cielo, de la caza, de la guerra, así como mesías y creador de la civilización de Egipto. Hijo de Isis y Osiris; su nacimiento ocurrió hace más de 5 mil años. Su figura es representada con cuerpo de hombre y cabeza de halcón, indomable ave que gobierna los cielos, lugar desde donde mantuvo el equilibrio entre los dioses y los hombres. Si quieres saber más, no te despegues de la pantalla y sigue leyendo la biografía de Horus.

Biografía de Horus resumen

El origen del «elevado»

Existen diferentes versiones de esta historia que se encuentran dispersadas entre los Textos de las pirámides y los Textos de los sarcófagos; no obstante, en las siguientes líneas revelaremos la exégesis del mito de Osiris recolectada por el historiador griego Plutarco en su obra Plutarch’s De Iside et Osiride:

Según las creencias, en la antigua ciudad egipcia de Heliópolis, Geb, dios de la tierra, y Nut, diosa del cielo, engendraron dos hijas (Isis y Neftis) y dos hijos (Osiris y Seth). Éstos formaron dos matrimonios; de esta forma, Osiris desposó a Isis, y Seth se casó con Neftis.

Los legendarios relatos sobre la lucha por el poder entre Osiris, en aquel momento dios gobernante y fundador de la nación egipcia, y Seth, el segundo al mando, sediento de poder y codicia, fueron parte de una leyenda en la que se desencadena el asesinato del legítimo heredero; asumiendo el trono su malvado hermano.

Para asegurarse de que no fuese resucitado, Seth desmembró el cuerpo de Osiris y los escondió repartidos en la inmensidad de la tierra de Egipto. Poco sabía que Isis, junto a su propia esposa, haría un viaje para recolectar los restos del difunto rey y restaurarlos usando un hechizo de resurrección temporal que Ra, el dios de dioses, representación del sol, le enseñó a Neftis.

Precisaron de Anubis para embalsamar el cuerpo de Osiris, y sólo entonces su doliente mujer pudo usar sus poderes para concebir un hijo de él; como le prometió al dios del sol: «un hijo que gobernará Egipto con el temple de un dios venerable», le había dicho Ra, en su lecho de muerte: «el único a parte de ti que conocerá mi nombre verdadero. Y has de llamarlo Horus».

Horus y el Udyat

Se dice que fue la diosa Neftis quien crió y lactó al pequeño heredero mientras escondía su existencia del actual tirano de los cielos; mientras que Thot, dios de la sabiduría, las artes, la ciencia y la magia, le proporcionaba educación y entrenamiento en las artes de la guerra. Una vez cumplida la mayoría de edad, Horus inició una serie de desafíos y batallas con su tío Seth para vengar la muerte de su padre Osiris.

Las batallas dejaron ingentes cicatrices: en una oportunidad, Seth le arrancó el ojo izquierdo a Horus y lo partió en pedazos, como si de una taza de porcelana se tratara. Al enterarse de esto, Thot los recolectó a escondidas y los unió escupiendo sobre él, otorgándole los mágicos poderes que le había ganado anteriormente a Jonsu, dios de la luna, en un juego de mesa.

El nuevo ojo recibió entonces el nombre de Udyat, complementando en Horus sus poderes lunares con el poder solar de su ojo derecho, herencia y encarnación de Ra, y que fue considerado por los egipcios como un amuleto primordial de la bonanza, la resurrección y la salud. 

Se dice que, dándole de comer el Udyat a su padre Osiris, Horus pudo resucitarlo definitivamente, y esta vez como un ser inmortal. Asumió, pues, el control sobre la Duat (inframundo de la mitología egipcia), haciéndose dios del mundo de los muertos y la resurrección, y desplazando a Anubis a la tarea de cuidador de la necrópolis y guía de las almas en pena. 

El nuevo dios y gobernante de Egipto

Tras resultar vencedor, Horus, con ayuda de los Shemsu Hor (sus seguidores y posteriores gobernadores humanos de la civilización egipcia), unificó y reinó el Alto y el Bajo Egipto, regiones que por siglos estuvieron en contienda. Seth fue desterrado, y fue así como se convirtió en el dios del desierto.

Horus gobernó de forma honesta y sensata, por lo que se ganó la admiración y el respeto de toda la nación, enseñó a los hombres a cultivar, a cuidar a los animales, a obedecer las leyes y a construir casas, templos y pirámides. Cuando los hombres fueron sabios, Egipto pasó a ser gobernado por los faraones, quienes construyeron asombrosos templos y plasmaron las historias y los mitos de los dioses, en especial de Horus, Isis y Osiris.

NOTA
Una de las representaciones más antiguas es la Paleta de Narmer, donde se muestra a un faraón con las coronas del Bajo y el Alto Egipcio, acompañado de Horus en forma de halcón, simbolizando el poder que éste les hereda, dado que son la representación material del dios en la Tierra.

Horus es denominado como el gran dios que ha resistido cambios culturales, invasiones, guerras y hasta la destrucción de sus templos y pirámides. Gracias al uso del papiro, el tallado en piedra, los astros y el calendario, Horus, el principio y el fin, el gran guerrero, el bondadoso, el sol y la luna, seguirá en la memoria, culto y tradiciones de los Shemsu Hor.

Una imagen vale más que mil palabras; por lo que te recomendamos este vídeo explicativo donde se cuenta más a detalle la historia, específicamente, del Udyat y el significado que encierra:

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Hemos culminado con esta biografía de Horus, pero ¡aún quedan por conocer las de muchos personajes históricos relevantes! Entra a ➽➽➽ Biografías: Antiguo Egipto
Biografía de Horus
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