Biografía de Juan Belmonte

Un hombre de raíces imponentes y presencia afable y sensible; así fue el gran torero de España, el «Pasmo de Triana», Juan Belmonte (1892-1962). Con una carrera histórica, y anécdotas entrañables, este sevillano de nacimiento logró darle a Europa algo más que euforia taurina. ¿Deseas saber por qué? Pues continúa leyendo para que sepas todo lo que hay detrás de la biografía de Juan Belmonte.

Biografía de Juan Belmonte resumen

De Sevilla y con orgullo

Juan Belmonte García nace en Sevilla, Andalucía, el 14 de abril de 1892 en un hogar donde el toreo era la vitamina diaria. Su padre fue Fernando Gómez García, un insigne y querido matador de toros español, que cosechó reconocimiento en el siglo XIX y que le heredó a Belmonte el gusto por el arte del toreo.

Con una crianza de cara a la tauromaquia, Belmonte desde muy chico supo su destino: ser torero. De joven se escapaba de su casa a ofuscar a pequeñas reses en la localidad de Triana, un sitio en su natal Sevilla donde la pasión por el toreo se lleva en la sangre y desfila por las calles.

De este modo, Juan Belmonte se dedicó, con el apoyo y guía de su padre, al oficio taurino desde los once años de edad, dejando definitivamente sus estudios y enfrentando su vida, desde muy chico, al borde de los capotes y las espadas.

Primeros toreos

A pesar de haber iniciado su vida taurina desde los once años, Juan Belmonte, durante aquel tiempo, toreaba de manera clandestina y bastante modesta en plazas de su ciudad natal. Sin embargo, a los 17 años logra salir del capullo y enfrentarse realmente en una gran plaza de toros.

Este hecho ocurrió en la ciudad de Elvas en Portugal en 1909. Belmonte se enfrentó novicio a este primer encuentro, pero sorprendió de manera positiva al público con su maniobra de toreador habilidoso. Después de todo, su padre había sido su gran entrenador.

De este modo, continúa corriendo en distintas ciudades de Europa, principalmente españolas, hasta llegar a la ciudad de Madrid, donde debutó como novillero en 1913. Esto continuó luego en su ciudad, Sevilla, donde conquistó definitivamente la escena taurina en la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla.

Para 1917 Juan Belmonte no era únicamente un nombre reconocido en el escenario taurómaco ibérico, sino que resonaba con fuerzas en países del exterior que empezaban a fomentar la pasión por los toros, como Perú, en donde residió un año y se alzó con fama.

Fundador del toreo moderno

Para inicios de la época de 1900, Juan Belmonte había dejado una estela significativa en el terreno de la tauromaquia. Llegó a cosechar, asimismo, grandes rivales, como el toreador Rafael «El Gallo» Gómez, quien para la época era también un notable hombre de las andanzas toreras.

¿SABÍAS QUÉ...?
A pesar de poseer un físico mínimo y aspecto débil, Juan Belmonte toreaba como ningún otro en la historia clásica del toreo. Uno de sus maestros, el también matador de toros, Rafael Guerra, llegó a decir de él que «El que aún no lo haya visto, que se dé prisa».

La destreza de Juan Belmonte, labrada por sus tempranas influencias taurinas, marcó el arte del toreo a través de una facilidad evidente por no dejar, en cada encuentro, su vida al borde de plazas como las de su natal Sevilla, Madrid, Barcelona, Ciudad de México y Lima.

Juan Belmonte, un hombre de cultura

El Pasmo de Triana, como era conocido popularmente en toda España, se retiró de sus andanzas taurinas por primera vez en 1922 luego de contraer matrimonio con Julia Cossio. Posterior a esto, vuelve brevemente a torear en 1924, pero únicamente en España. Se retiró oficialmente de la tauromaquia en 1935, poco antes de iniciar la Guerra Civil en su país.

¡ESTO TE VA A SORPRENDER!
Uno de los aspectos más notables de Juan Belmonte, fuera de sus corridas, era su profundo amor por la lectura. En un año podía devorar hasta más de 60 libros y exponía en su casa una biblioteca envidiable, digna de un intelectual.

Su irreparable pasión por la literatura lo llevó a tener amistades lúcidas como la de Ernest Hemingway, quien era un amante de la cultura taurina y fanático de Belmonte. Éste logró dedicarle par de tributos en libros como Fiesta (1926) y Muerte en la tarde (1932). Asimismo, Juan Belmonte fue gran amigo del poeta Federico García Lorca, con quien compartía un risueño afecto por las costumbres andaluzas.

Juan Belmonte, a pesar de haber cosechado una de las carreras más enigmáticas de la tauromaquia española y ser de los toreros más amados por su carisma y dotes sociales, decide acabar con su vida a la edad de 70 años, el 8 de abril de 1962 en su finca en Sevilla.

Un breve documental sobre Juan Belmonte te aclarará cualquier duda sobre su vida. ¡No te lo pierdas!:

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