Biografía de Nikola Tesla

Conoce la historia de Nikola Tesla (1856-1943), un importante inventor que dejó como legado mucho más que sus aportes en el campo de la energía eléctrica. Y es que su visión era tan humana que no le importó dejar de lado las remuneraciones económicas para poder finalizar sus proyectos. Tenía sus objetivos claros: brindar energía gratuita y comunicación inalámbrica a todo el mundo. ¿Pero qué fue lo que falló? Te enterarás de todo en esta biografía de Nikola Tesla.

Biografía de Nikola Tesla resumen

Un futuro ya escrito

En el pueblo de Smiljan en el Imperio austrohúngaro (actual Croacia) nació Nikola Tesla el 10 de julio de 1856. Fue el segundo hijo varón de los serbios Milutin Tesla, un sacerdote ortodoxo, y Đuka Mandić Tesla, quien a pesar de ser ama de casa, poseía una gran inventiva y desarrollaba pequeños mecanismos para el hogar. De ella el pequeño Tesla adquiriría su amor por la ciencia y la innovación. Como si de un gran presagio se tratase, el día de su nacimiento una gran tormenta azotó la aldea.

A medida que fue creciendo el menor de los Tesla, también lo hacía su gran curiosidad por todos los fenómenos que lo rodeaban. Uno de ellos ocurrió al acariciar a su gato negro en la oscuridad; el roce produjo una estática que originó chispas de entre sus dedos. El pequeño quedó impresionado a la vez de maravillado… ¡Es como si la electricidad pudiera originarse de la nada!

Cuando Nikola Tesla tenía apenas cinco años, la familia entera sufrió una gran tragedia. El mayor de los cinco hijos, sobre quien recaía el futuro de la familia y continuaría con la tradición sacerdotal, murió como resultado de un accidente en una carrera de caballos. Debido a este evento, los Tesla deciden mudarse a Gospić, la ciudad más cercana, y comenzar allí una nueva vida.

En la mencionada ciudad Tesla termina con éxito la primaria y la secundaria, destacándose especialmente en la aritmética y la física. Posteriormente tuvo que mudarse a Karlovac, una ciudad que queda a hora y media de Gospić, para continuar con su educación. Allí se enamoró aún más de la física y sus ideas inventivas comenzaron a tomar cierta solidez. Sólo había algo que lo separaba de sus sueños: su padre deseaba que fuera sacerdote.

¡No quiero ser sacerdote!

Poco antes de terminar la preparatoria, Nikola Tesla recibió una extraña carta de su padre. El mensaje le pedía que no regresara a Gospić, como inicialmente habían acordado, sino que se alejara en lo posible de las ciudades y de los sitios concurridos. No le dio más explicaciones, y esto extrañó al joven croata. Impulsado por su espíritu compulsivo, decide desobedecer las órdenes y volver a casa para ver qué era lo que ocurría.

La sorpresa que se llevó no fue nada grata. En la ciudad había brotado una fuerte epidemia de la que su familia lo había estado intentando alejar. En cuestión de días Nikola Tesla sufría de cólera, enfermedad que estuvo muy cerca de arrancarle la vida. Cuando la tensión aumentó, el joven le confesó a su padre que no tenía razones por las que luchar, ya que igual no podía estudiar lo que quería.

Milutin Tesla, conmocionado, le prometió a su hijo que si se recuperaba le permitiría dedicarse a lo que quisiera. Y así fue; tras nueve meses combatiendo con el cólera, Nikola logró recuperarse y viajó a Graz, Austria, para empezar su carrera de Ingeniería Eléctrica.

Algunas fuentes afirman que parte de la motivación de hacer este viaje fue evitar el servicio militar. También señalan que, antes de matricularse, Nikola Tesla pasó un año entre las montañas de Tomingaj, dedicándose a su pasatiempo favorito: leer. En especial, durante este tiempo, se familiarizó con las obras de Mark Twain.

DATO CURIOSO
Nikola Tesla adoptó el hábito de la lectura obsesiva desde su infancia. Preocupados por la salud del joven, sus padres le prohibieron los libros, ¡y hasta le escondieron las velas para evitar que leyera de noche! Sin embargo la necedad e inventiva del pequeño lo llevó a fabricar sus propias velas para salirse con la suya.

La gran desmotivación de Nikola Tesla

En el Politécnico de Austria, Nikola Tesla se tomó muy en serio sus estudios. Al igual que con la lectura, el joven de 19 años llegó a pasar hasta 16 horas diarias estudiando. Por supuesto, su manía se reflejó en sus calificaciones, lo que lo convirtió en el mejor estudiante durante todo el primer y segundo año.

A Nikola Tesla le llamó la atención una clase en particular, en la que se presentó una máquina de Gramme, el primer generador eléctrico comercial. Para producir corriente continua, el aparato requería que unas pastillas de carbón cargadas (también llamadas escobillas) tuvieran contacto directo con el rotor. La fricción generaba chispas y un sonido desagradable, por lo que Tesla le preguntó al profesor si existía alguna manera de que el generador no usara escobillas. En respuesta, el joven consiguió una tajante negativa.

En búsqueda de encontrar una respuesta que lo dejara satisfecho, Tesla continuó estudiando por horas exhaustivas y autosuperándose. Además, esperaba, a su regreso, ser recibido por su familia con halagos y felicitaciones, pero sólo recibió indiferencia y comentarios sarcásticos.

Al principio Tesla no comprendía por qué no estaban orgullosos de él, pero unos años más tarde, tras la muerte de su padre, encontraría un paquete revelador. En unas de las cartas dirigidas al señor Milutin Tesla, los profesores de Nikola advertían que el joven estaba acabando lentamente con su vida por exceso de trabajo.

Sin embargo, para aquel momento ya el daño estaba hecho: Nikola Tesla empezó el tercer año de la universidad completamente desmotivado. Su rendimiento desmejoró de forma considerable y se volvió adicto a las apuestas. Todo esto llevó a que le fuera revocada la beca. Sin más opción, abandonó los estudios durante el tercer año y se mudó a Maribor sin decirle nada a su familia.

Adiós a Edison Machine Works

Una vez en Maribor, Nikola Tesla empezó a trabajar como ayudante de ingeniería y continuó con su adicción al juego. La noticia llegó a oídos de su padre, quien viajó para encontrarse con él y convencerlo de regresar a casa, a lo que el joven se negó rotundamente. En 1879, a Tesla le niegan el permiso de residencia y es deportado a Gospić por la policía local.

Los acontecimientos siguientes no fueron más esperanzadores para Tesla; su padre muere ese mismo año y luego pierde una oportunidad de estudio en Praga por no conocer el idioma. Finalmente, en 1881, Tesla acepta un trabajo de electricista en una oficina de telégrafos en Budapest, Hungría, a sus 25 años. Es aquí donde deja aflorar todo su conocimiento e ingenio, mejorando los equipos de la compañía y consiguiendo el cargo de supervisor.

NOTA
Nikola Tesla confesó años más tarde que, mientras veía el atardecer de Budapest, recordó el poema Fausto de Goethe. Empezó a recitarlo de memoria, y ante sus ojos apareció un rotor girando de forma inducida, por medio del campo magnético. En ese momento lo tuvo claro, la respuesta a sus preguntas era la corriente alterna —modalidad aún en desarrollo y poco explorada—.

En 1882, Tivadar Puskás, dueño de la central telefónica, envió a Nikola Tesla a París para trabajar en una filial de Continental Edison Company. La compañía se encargaba de instalar un sistema de iluminación incandescente en las calles de Ivry-sur-Seine, y como siempre, las habilidades de Tesla no pasaron desapercibidas.

Para lo siguiente que ocurrió existen varias versiones. En una el gerente de la comparía, Charles Batchelor, fue solicitado para trabajar en un proyecto en Estados Unidos, y se llevó consigo a Tesla. En la otra, Bachelor envió a Tesla directamente a trabajar con Thomas Alva Edison, a quien el primero debía entregarle un papel que rezaba «conozco a dos grandes hombres: usted y el portador de esta carta».

Sea como fuere, Tesla viaja a Estados Unidos y se hace reputación al mejorar una buena cantidad de mecanismos de la Edison Machine Works. En una oportunidad se le prometió una suma considerable de dinero por un laborioso trabajo de diseño. Al completarlo, el joven ingeniero pidió la bonificación que se le había prometido, lo que originó carcajadas incrédulas y un desalentador «Sr. Tesla, usted no entiende el humor americano».

Hasta ese momento, y después de seis meses de trabajo, Nikola Tesla trabajó en la compañía de Edison, y nunca más volvió a prestarle sus servicios.

Nikola Tesla en manos de Westinghouse

Transcurría marzo de 1885, y Nikola Tesla entró en un período de dificultades económicas que duraría casi dos años. Tuvo que cazar trabajos ocasionales de electricista y como cavador de zanjas para poder sobrevivir. Mientras tanto, tenía como objetivo principal encontrar algún inversor que financiara la fabricación del motor de inducción con el que tanto había soñado. Pero no fue un trabajo fácil. Apenas encontraba a algún interesado, éste veía el proyecto como un mercado muy competitivo y terminaba retirándose.

No fue sino a finales del año siguiente cuando Nikola Tesla conoció a dos grandes inversores visionarios y arriesgados. Se trataba de Alfred S. Brown y Charles F. Peck, un par de hombres experimentados en el mercado de patentes. Así nació Tesla Electric Company, y en 1887 fue desarrollado exitosamente el motor de inducción con corriente alterna (CA). El mencionado equipo obtuvo una publicidad desmesurada, lo que llamó la atención de un pez aún más gordo: George Westinghouse.

TAMBIÉN DEBES SABER...
Cabe añadir que el motor de Tesla no fue el primero en utilizar la corriente alterna. Galileo Ferraris se le había adelantado, y Westinghouse, quien llevaba años poniendo su fe en este nuevo tipo de corriente, le había puesto el ojo. En el último momento el inversor decidió apostar por el diseño de Tesla, puesto que prometía mayor eficiencia y comercialización.

En julio de 1888, Brown y Peck cierran negocios con George, a quien le cedieron todo el derecho de las patentes. A su vez, Nikola Tesla recibió un contrato bien remunerado para trabajar en la Westinghouse Electric & Manufacturing Company. La guerra de las corrientes estaba a punto de empezar.

La gran guerra de las corrientes

Los siguientes años estuvieron repletos de duras campañas entre de la General Electric (fusión entre Edison y Thomson-Houston Electric Company) y la Westinghouse. La primera afirmaba que el sistema de corriente continua era más eficiente y seguro que el de corriente alterna. Tesla, por su lado, demostraba con su propio cuerpo que es posible transmitir alto voltaje con poca intensidad de corriente sin hacerse ningún tipo de daño. Aquellas impresionantes exposiciones se hicieron también para promocionar su recién creada bobina de Tesla.

Pese a que la propuesta de Nikola Tesla era por mucho más innovadora, también tenía una fabricación y diseño mucho más complicados que los productos de Edison. Westinghouse se estaba debilitando, y los inversores empezaban a abandonar el barco poco a poco. Pronto, los que quedaban advirtieron a George Westinghouse que si no hacía algo perdería el control de la compañía. De esta manera, el magnate convoca en privado a Tesla para sincerarse con él.

Ante la posibilidad de perder todo su trabajo, el inventor decide desprenderse de la regalía de 15.000 $ anuales estipulada en el contrato con Westinghouse. Años más tarde, vendería a la misma compañía la patente del motor por 216.000 $. Con este dinero, en 1889, Nikola Tesla se traslada a Manhattan, donde construye una serie de laboratorios que usaría para trabajar en sus nuevos proyectos.

Durante los siguientes años, Nikola Tesla patentó otros sistemas funcionales e igualmente brillantes, como la iluminación inalámbrica, el generador oscilante a vapor y el radiocontrol remoto. Por desgracia, no logró rentabilizarlos. El mercado parecía imposible de conquistar.

Pese a todas las dificultades, tuvo la oportunidad de hacer grandes colaboraciones para Westinghouse. En 1893 ayudó a la compañía a instalar exposiciones totalmente alimentadas con CA, y posteriormente ganó un concurso para transformar la energía mecánica de las cataratas del Niágara en energía eléctrica. Pero sería en 1890 cuando Tesla empezaría a perseguir su gran idea revolucionaria: transmitir energía e información de forma inalámbrica y gratuita por todo el globo.

En el período de 1894-1895 Nikola Tesla estuvo a punto de descubrir los rayos X. La idea nació tras encontrar una película dañada en su taller. Sin embargo, el laboratorio de Tesla se incendió, perdiendo en el proceso mucho más que sus anotaciones sobre la «energía radiante invisible». Al poco tiempo Tesla se recupera y continúa investigando con un tubo de rayos catódicos hasta tomar —accidentalmente— la que quizá fue la primera radiografía.

¿SABÍAS QUE...?
Unas semanas después de la radiografía accidental de Tesla, un ingeniero alemán llamado Wilhelm Röntgen descubre los rayos X, lo que le concedió el Premio Nobel de Física en 1901. Aunque Tesla no fue reconocido como el descubridor, fue uno de los primeros en advertir los peligros de la sobreexposición a la radiación.

Nikola Tesla y el proyecto Wardenclyffe

Con el objetivo de encontrar una forma de transmitir información y grandes cantidades de energía a largas distancias, Nikola Tesla estudió por muchos años las ondas de radio. Basó sus análisis en el estudio del físico Heinrich Rudolf Hertz, pero concluyó que gran parte de la energía se perdería en el trayecto. En otras palabras, según Tesla, el aire no era un medio de transmisión de información factible. Por esta razón optó por utilizar otro conductor, uno para él más eficiente y de mayor alcance: la tierra.

En 1899 Nikola Tesla instaló una estación experimental en Colorado Springs. John Jacob Astor IV fue el inversor que depositó 100 000 $ (alrededor de 3 millones hoy) al proyecto, creyendo que se trataba de un nuevo sistema de iluminación. Pero lo que realmente estaba construyendo Tesla era un gigantesco transformador resonante. Mientras tanto, el ingeniero electrónico italiano Guillermo Marconi hacía pruebas de radiotelegrafía a través del aire.

Transcurría el año 1900 cuando Nikola Tesla afirmó haber recibido señales de «otro planeta». Tales declaraciones llamaron la atención de las revistas populistas, quienes enviaron a un reportero a fotografiar al inventor en su laboratorio y documentar el caso.

En marzo de 1901, y aprovechando que su proyecto estaba ganando fama, Tesla convenció al magnate banquero J. Pierpont Morgan a invertir en su trabajo. Éste le ofreció una suma de 150 000 dólares a cambio de la mayoría de las acciones, a lo que el inventor aceptó. De esta manera, Nikola Tesla pudo construir la torre Wardenclyffe, una inmensa antena de telecomunicaciones que funcionaba bajo el mismo principio del transformador resonante.

Si tengo la oportunidad de alcanzar aunque sea uno de mis objetivos, sería en nombre de la humanidad. Nikola Tesla.

No obstante, en diciembre de ese mismo año, se cumpliría la peor pesadilla de Tesla. Poniéndose de acuerdo con uno de sus ayudantes, Marconi recibió desde Inglaterra hasta Canadá la letra S en código morse. Aquella se convertiría en la primera comunicación transatlántica realizada de forma inalámbrica en la historia, y también le valió el Premio Nobel de Física a Marconi.

Decadencia y expedientes secretos

Nikola Tesla estaba ante una derrota inminente. El éxito de Marconi y la ineficiencia del transformador resonante significó para el croata la pérdida total de credibilidad, el rechazo de sus inversores y la crítica aplastante de las academias. Todo esto sin mencionar, claro, la bancarrota absoluta.

Poco después se comprobó que Marconi había infringido las patentes de Tesla y de otros científicos para llevar a cabo su sintonización inalámbrica. Pero el problema tuvo poca relevancia para el Gobierno de Estados Unidos, en parte por el estallido de la Primera Guerra Mundial.

A pesar de haber recibido múltiples medallas honoríficas, Nikola Tesla pasó el resto de su vida trabajando en inventos fallidos o poco prácticos, durmiendo en habitaciones de hotel y dando de comer a las palomas. Finalmente, Falleció el 7 de enero de 1943, a sus 86 años de edad, de un infarto de miocardio.

DATO CURIOSO
En los días posteriores al entierro de Nikola Tesla, la Oficina Federal de Investigación envió al Custodio de la Propiedad Alienígena a confiscar y poner bajo custodia todos los documentos del científico. Tras un detallado análisis, hicieron pública la conclusión de que realmente Tesla nunca tuvo contacto con seres de otros planetas.

En este vídeo el popular doctor en física y youtuber Javier Santaolalla analiza el trabajo de Nikola Tesla desde su perspectiva científica y personal. ¡Veámoslo!:

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