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Biografía de Benito Mussolini

El fervor totalitarista en Europa durante los primeros años del siglo XX fue escandalosamente representado por Benito Mussolini (1883-1945). Este italiano, que desde muy joven demostró ser un hombre de convicciones tajantes y algo violentas, fue uno de los principales aliados de Adolf Hitler durante los años de la Alemania nazi. Autócrata e indudablemente nacionalista, la biografía de Benito Mussolini nos permitirá saber cómo es que los grandes imperios también tienen su inevitable descenso.

Biografía de Benito Mussolini resumen

Un joven irreverente y ateo

Benito Amilcare Andrea Mussolini nació en la pequeña localidad de Predappio, Italia, el 29 de julio de 1883. Los orígenes de Mussolini son bastante humildes. Su familia pertenecía al sector proletario de Italia; su padre fue herrero y su madre maestra de escuela. Quizás haya sido precisamente por esto que Mussolini creció con la meta de convertirse en un hombre de poder y gloria.

¿SABÍAS QUE...?
El nombre de Benito Mussolini lo escogió su padre. Alessandro Mussolini era un socialista acérrimo que deseaba que su hijo tuviese un nombre distintivo. De este modo, el nombre de Mussolini nació de la combinación de los nombres de los líderes socialistas Benito Juárez, Amilcare Cipriani y Andrea Costa.

La madre de Benito Mussolini, Rosa Maltoni, era una mujer que mantenía una fuerte devoción por la iglesia católica. Debido a esto, Mussolini recibió su educación inicial en un colegio salesiano de la ciudad de Faenza, de donde lo expulsaron por iniciar peleas con sus compañeros. Este patrón de comportamiento se repetiría durante toda su juventud.

La rebeldía de Mussolini rápidamente lo llevó a declararse ateo y a unirse al partido socialista italiano en el año 1900. En este tiempo, Benito Mussolini, siguiendo los pasos de su padre, se obsesionó con el socialismo. De este modo, se convirtió en secretario del partido en la localidad de Forli y empezó a escribir para la publicación La Lotta di Classe, un semanario socialista.

Un peregrinaje revolucionario

Corría el año 1902 y Benito Mussolini fungía labores como profesor en escuelas de la localidad de Gualtieri. Para aquella época Mussolini ya contaba con la edad requerida para cumplir el servicio militar de su país. Sin embargo, éste decidió huir de su deber ciudadano y se escapó a Suiza, donde residió un tiempo.

En Suiza, Mussolini no le dió descanso a sus ideales socialistas, más bien los pulió aún más. En dicho país, Benito Mussolini formó parte de un sindicato de obreros socialistas, en donde se acercó a la vertiente más revolucionaria del movimiento político: el sindicalismo. Asimismo, continuó sus labores escritas y trabajó para el periódico Avanguardia socialista.

Benito Mussolini: el regreso a Italia

El retorno de Mussolini a su país se debió a una amnistía que le otorgó el gobierno nacional a todos los desertores militares. Así fue como para 1904 Benito Mussolini volvió a hacer vida en Italia. En su regreso, el italiano se dedicó a la docencia y a impartir clases particulares de francés e italiano. Asimismo, mantuvo de cerca varios proyectos de índole socialista.

El socialismo nos llevará a conectar con nuestra consciencia individual, nos elevará y purificará; derrocará el modelo social normativo.Benito Mussolini.

Tras varios arrestos, Benito Mussolini atisbó un primer acercamiento a la política de su país en el año 1912 cuando el partido socialista italiano —al que pertenecía— ganó la mayoría en el congreso. Sin embargo, para aquel entonces ya la irracionalidad de Mussolini empezaba a dar sus primeros frutos; muchos de sus compañeros de partido temían por sus impulsos y arrebatos.

El ansia de poder

Hacia el año 1914 estalló la Primera Guerra Mundial en el Europa. Italia, para evitar estragos, decidió mantener una posición neutral en relación al conflicto armado. Benito Mussolini en un inicio apoyó tal decisión. Sin embargo, con el pasar de los días, la vena revolucionaria de Mussolini brotó como nunca y se opuso a la distancia que había marcado el gobierno italiano con la guerra.

Dicho ímpetu hizo que Mussolini fuese expulsado de las filas del partido socialista italiano. Si bien el partido buscaba la consolidación del socialismo en el país, éste se opuso a los ideales revolucionarios de Benito Mussolini. De este modo, y con la idea fija de establecer un ambiente subversivo en el país, el italiano creó los Fasci Italiani di Combattimento, una serie de grupos armados que combatían de frente con las fuerzas italianas y creaban desasosiego entre la sociedad.

Fue precisamente gracias a estos grupos que Mussolini atisbó la oportunidad de formar su propio partido político. De este modo, creó el Partido Nacional Fascista, con el cual Benito Mussolini se consolidaría como político y empezaría su dominio en Italia. Aprovechando el descontento a nivel obrero y social, Mussolini se convirtió en primer ministro de Italia en octubre de 1925 y obtuvo el poder que tanto anhelaba.

El fascismo y la alianza nazi de Benito Mussolini

Para mediados del siglo XX Italia vivía tiempos terroríficos. El fascismo de Benito Mussolini arremetía como nunca las calles; la represión era pan de cada día. La violencia y el uso de las fuerzas de seguridad del estado le brindaron a Mussolini un terreno fértil donde explorar —y explotar— su fervor revolucionario.

Conocido para estos tiempos como «el Duce», Mussolini avanzó en su conquista fascista cuando, al llegar la Segunda Guerra Mundial, se alió con Adolf Hitler. Sin embargo, su alianza con el nazismo no obtuvo los frutos esperados. Si bien la coalición militar entre ambas naciones se dio, el ejército italiano no estaba lo suficientemente preparado como para brindarle un apoyo certero a las brutales fuerzas alemanas.

Por ello, el partido fascista lo destituyó de su cargo como líder y éste fue fusilado por la resistencia italiana el 28 de abril de 1945 mientras se escapaba junto a su amante, Clara Petacci, a Suiza. Desde su muerte, la figura de Benito Mussolini ha sido arduamente estudiada. Para muchos seguidores y estudiosos del área, el italiano poseía todo lo temido dentro de la política: irracionalidad, sed de poder y un nacionalismo que lo volvió ciego hasta de sus propios problemas.

A pesar de sus errores, Benito Mussolini fue un hombre muy intelectual. ¿No nos crees? Lee sus mejores frases:

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