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Biografía de Calígula

Si hubo algo que caracterizó a Calígula (12 d. C.-41 d. C.) durante su tiempo como emperador de Roma fue su completa irracionalidad. Los primeros años de mandato del italiano transcurrieron con total normalidad; era un hombre cercano y noble. Sin embargo, después de sufrir una grave enfermedad, que desencadenó una serie de trastornos mentales y comportamientos erráticos, su reinado se vio gravemente afectado, ganándose el desprecio de muchos. Para saber más sobre la biografía de Calígula, ¡continúa leyendo!

Biografía de Calígula resumen

Hijo de la gran Agripina

Cayo Julio César Augusto Germánico, popularmente conocido como Calígula, nació el 31 de agosto del año 12 en la ciudad de Anzio, ubicada hacia el norte de Roma, Italia. Los padres de Calígula fueron Germánico y la reconocida dama romana Agripina la Mayor. Su perfil de emperador lo heredó de su padre, quien poseía una espléndida experiencia en materia de combate y estrategia.

La vida militar de Calígula comenzó desde que era muy pequeño. Su padre, quien lideró varias de las campañas militares en Germania, lo llevaba a las prácticas de combate vestido como un pequeño soldado; muchos de los militares de la zona se burlaban de él por ésto. Sin embargo, a pesar de las burlas, Calígula tomó desde muy joven la responsabilidad y habilidad militar.

DATO CURIOSO
El apodo de Calígula nació precisamente durante el tiempo en el que éste acompañaba a su padre a las prácticas militares. Calígula es el diminutivo para caliga, que en italiano significa ‘botas’. Este ingenioso apodo surgió ya que el italiano usaba caligas, como el resto de los militares, pero éstas eran de un tamaño casi caricaturesco. De ahí en adelante se le conoció con el apodo.

Perdonar para lograr el poder

En el año 19, el padre de Calígula, Germánico, falleció. De acuerdo con los relatos de Suetonio —historiador romano— éste habría sido envenenado por Tiberio, emperador romano. Posterior a la muerte de su padre, Calígula pasó una juventud bastante inquieta. Su madre fue exiliada de Italia cuando éste era aún un adolescente. De este modo, quedó bajo la tutela de la corte de Tiberio, que para aquel entonces gobernaba sobre Italia.

Parecerá extraño que Calígula haya quedado al resguardo del hombre que asesinó a su padre. Sin embargo, el joven sabía que al mantener a sus enemigos cerca, su futuro tendría un mejor prospecto. Así fue como el italiano se «reconcilió» con el emperador y se unió a su séquito de acompañantes; al poco tiempo ya ostentaba el cargo de magistrado. Gracias a esta consolidada relación, Tiberio, hacia el año 35, no dudó en nombrar a Calígula como uno de sus herederos al trono.

Calígula, un hombre irracional

Apenas dos años después de haberle heredado el trono a Calígula, Tiberio murió. A pesar de las teorías en torno a su muerte, Calígula se convirtió en emperador de Roma en el año 37. Con el respaldo total del senado romano, el italiano inició su periodo imperial de manera extraordinaria. Dada la confianza que había depositado Tiberio en él, los romanos adoraban a su nuevo emperador, a quien consideraban como su «bebé» y su «estrella».

En sus primeros años de mandato, Calígula llevó políticas bastante cercanas y generosas; el pueblo romano estaba tranquilo y contento y no existían quejas de ningún tipo. El italiano mejoró el sistema de servicios de Roma, además de hacerle frente a los delincuentes sexuales de la zona. Asimismo, amaba los festejos, por lo que cada semana había ostentosos agasajos en la ciudad.

Sin embargo, toda esta algarabía cambiaría radicalmente después de que Calígula cayera gravemente enfermo hacia finales del año 37. Para algunos historiadores, como Filón, Calígula le debió su enfermedad —asociada a la demencia y la epilepsia— a sus excesos como emperador, ya que bebía mucho y descansaba poco.

Al borde de la locura

Errático, impulsivo y con una mirada cegada por el odio, Calígula, para el año 38, ya no era el mismo. Sus políticas internas comenzaron a dar tumbos cuando declaró una serie de reformas públicas que atentaban contra la tranquilidad y salvaguardo de la ciudadanía. En este tiempo también cometió la locura de darle el cargo de cónsul a su caballo; en este punto el pueblo romano ya sabía a lo que se enfrentaban.

Por otro lado, durante todo su mandato, Calígula mantuvo relaciones incestuosas con sus hermanas y asesinó a varios miembros de su familia. Cansados del arrebato, el 24 de enero del año 41, miembros del senado conspiraron para asesinarlo, con el anhelo de acabar de una vez por todas con la imposición imperial en Roma. Sin embargo, esto no se logró, ya que posterior a su muerte se instauró el imperio de Claudio, tío de Calígula.

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