Biografía de Heródoto

Por su invaluable contribución a la historiografía, Heródoto (c. 484 a. C.-c. 425 a. C.) fue una de las figuras más importantes de la antigua Grecia. Registró la vida de destacados personajes de la época y escribió sobre sucesos de enorme relevancia con gran exactitud, por lo que su metodología de investigación sistemática ha sido replicada por diversos investigadores. Descubre todo lo que no sabías sobre el llamado padre de la historia en la biografía de Heródoto.

Biografía de Heródoto resumen

Apoyado por la aristocracia

Heródoto nació en la antigua metrópolis griega de Halicarnaso alrededor del año 484 a. C. Fue el segundo hijo de Lyxes y Dyro, una pareja de aristócratas que pertenecían a la alta sociedad y que le ofrecieron a él y a su hermano una vida llena de comodidades. Gracias a la enorme influencia con la que contaba su familia dentro de Halicarnaso, Heródoto tuvo la oportunidad de escuchar historias sobre los persas y su estilo de vida, contadas por la reina Artemisia I de Caria.

El tío de Heródoto, llamado Paniasis, formó parte de un golpe de estado fallido contra los gobernantes de Halicarnaso. Aunque no existen pruebas concluyentes de que Lyxes y Dyro hayan estado involucrados en este movimiento, se sabe que Heródoto vivió en la isla de Samos en algún punto de su adolescencia, por lo que existe la posibilidad de que sus padres hayan enfrentado el exilio en este territorio. Durante sus años en Samos, Herodoto aprendió a escribir en dialecto jónico.

Las primeras investigaciones de Heródoto

Su familia regresó a Halicarnaso poco antes de que Ligdamis, el sátrapa de la provincia, fuera derrocado. Aunque el joven Heródoto ya había alcanzado la adultez para esta fecha, los relatos que lo enaltecen como el líder del movimiento revolucionario para derrocar al monarca han sido severamente cuestionados. Se cree que a Heródoto no tenía interés en este tipo de revueltas y que para la época ya había desarrollado amor por la escritura y la historia.

Después de cumplir los 20 años, Heródoto añadió la ciencia a su lista de intereses. Empezó a estudiar el comportamiento del clima y criticó a intelectuales que proponían explicaciones absurdas para ciertos eventos meteorológicos. Con la intención de ir más allá de la limitada información que tenía a su alcance, se propuso viajar a otros territorios, una práctica que era común en los investigadores de la época. Utilizó la influencia de su familia para facilitar sus viajes a otras ciudades que pertenecían el Imperio persa.

Alrededor del año 450 a. C., Heródoto viajó junto a una flota ateniense a Egipto. Posteriormente, visitó Tiro y recorrió el río Éufrates hasta llegar a Babilonia, en donde recopiló información y escuchó diversas historias contadas por los lugareños. Más tarde se trasladó hasta la India, lo que lo llevó a escribir uno de los primeros registros históricos que existen de esta civilización por parte de un extranjero. Durante su travesía se dedicó a observar y registrar distintas especies de animales y plantas.

La buena vida en Atenas

Invitado por los exploradores, Heródoto se mudó a Atenas en el año 447 a. C. La ciudad, gobernada por Pericles, recibió al historiador con los brazos abiertos. Esta cálida acogida le permitió alcanzar una paz que le había costado encontrar en Halicarnaso, debido a la naturaleza conflictiva de su familia. En sus futuros escritos, Heródoto destaca al pueblo y a las instituciones democráticas de Atenas, las cuales decía admirar profundamente.

¿SABÍAS QUE...?
Algunos de los relatos de Heródoto han sido criticados por contener fragmentos evidentemente fantasiosos o exagerados. Aunque se ha comprobado que la mayoría de estos sucesos ocurrieron realmente, se cree que los elementos menos plausibles eran simplemente el registro de las historias que Heródoto había escuchado respecto al tema.

Poco después de llegar a Atenas, Heródoto comenzó a leer sus escritos en plazas y zonas públicas, como lo hacían la mayoría de los intelectuales que buscaban dar a conocer sus obras. Estos trabajos relataban sus experiencias en los distintos territorios que había visitado algunos años atrás. Las historias llamaban la atención de los ciudadanos que nunca habían podido viajar, quienes representaban la mayor parte de la población. Tras un par de años, sus relatos habían ganado enorme popularidad entre los atenienses.

Heródoto y los Alcmeónidas

Gracias a la popularidad de sus obras, Heródoto comenzó a formar parte de la alta sociedad. Entabló una excelente relación con los Alcmeónidas, una de las familias más influyentes de Atenas. Los Alcmeónidas invirtieron dinero en reproducir y conservar las obras de Heródoto, lo cual terminó siendo clave para que sobrevivieran al paso del tiempo. Además, utilizaron su poder dentro de la ciudad para permitirle al historiador contar sus relatos en eventos importantes.

DATO CURIOSO
Una historia relata cómo Heródoto decidió esperar a que el sol se fuera para leer una de sus obras durante un evento deportivo. Cuando finalmente pudo leer bajo la sombra, la audiencia ya se había ido. En muchos países de Europa, este cuento se convirtió en un famoso proverbio que hace referencia a oportunidades desperdiciadas por esperar demasiado.

En el año 443 a. C., Heródoto intentó conseguir la ciudadanía ateniense, un título sumamente difícil de obtener durante el gobierno de Pericles. Aunque no consiguió los votos necesarios para hacerse merecedor de semejante honor, los aristócratas de la época le financiaron un viaje a Turios como compensación. Se dedicó a estudiar la geografía del territorio y a escribir relatos sobre sus vivencias en la región. Durante sus viajes, los lugareños le contaban emocionantes leyendas que habían trascendido a través de los años.

Haciendo historia

Fue en Turios donde comenzó a recopilar todos sus relatos publicados hasta la fecha en una misma obra, la cual más tarde sería conocida como Historias. Heródoto buscaba ofrecer un escrito capaz de sobrevivir al paso del tiempo y que sirviera como referencia para los interesados en conocer sucesos del pasado. El libro contiene registros de tradiciones antiguas, eventos políticos, información geográfica y enfrentamientos entre distintas culturas conocidas a lo largo de Asia occidental, Grecia y África.

NOTA
A pesar de que la obra fue publicada formalmente en el año 440 a. C., Heródoto continuó añadiendo relatos a Historias durante los próximos años. El ensayo no incluye ningún suceso ocurrido después del año 430 a. C., por lo que se asume que Heródoto dejó de escribir en sus últimos años de vida, cuando su salud empeoró.

Historias fue una obra precursora dentro de la historiografía. La publicación le hizo ver a ciudadanos e intelectuales la importancia de registrar eventos de forma cronológica. A pesar de que pasarían años para que se volviera una práctica frecuente, el ensayo empujó a distintos investigadores a escribir sus propios relatos sobre sus experiencias. Asimismo, aunque las historias de Heródoto enaltecían a ciertos personajes y no eran completamente objetivas, los descubrimientos realizados posteriormente han confirmado muchos de sus relatos.

La recompensa de Heródoto

Debido a que sus historias incluyen conocimientos sumamente específicos de los primeros eventos desarrollados durante la guerra del Peloponeso, se asume que Heródoto debió haber regresado a Atenas cerca del año 435 a. C. Gracias a sus escritos, se sabe que tuvo un viaje a Macedonia, también auspiciado por el gobierno de la época y durante el cual fortaleció su amistad con Tucídides, un general e historiador ateniense.

Para cuando Historias llegó a Atenas, Heródoto era prácticamente una celebridad en la ciudad. Después de someterlo a votación, el gobierno ateniense decidió darle un premio financiero por su enorme contribución a la ciencia, la historia y el entretenimiento del pueblo. Se cree que el historiador entablaba una relación de cercanía con los lugareños cuando les pedía que contasen sus relatos para escribir nuevas historias, lo que le valió el cariño de los ciudadanos.

A medida que la guerra del Peloponeso avanzaba, más residentes de Atenas eran convocados al campo de batalla como soldados. Se cree que fue el mismo Pericles —o uno de sus asesores más cercanos— quien le sugirió a Heródoto que regresara a Turios para no ser enviado a la guerra. Algunos historiadores señalan que el gobierno decidió proteger a Heródoto porque consideraba que sería más útil registrando todos los sucesos que se estaban llevando a cabo que luchando con una lanza.

Muerte y legado

A pesar de que no existe un registro exacto de su muerte, se asume que Heródoto falleció poco después del año 430 a. C. Es posible que haya enfermado como consecuencia de la plaga que atacó a Atenas durante los primeros años de la guerra del Peloponeso. Existen relatos contrastantes sobre sus últimos años de vida, por lo que no queda claro si murió en Macedonia, Turios o Atenas. Registros de correspondencia enviada durante la época muestran la tristeza de los atenienses por su muerte.

La información sobre la antigua Grecia es escasa y descansa sobre autoridad dudosa. Muchos relatos son improbables o contradictorios. Sobre esta inestable casa de cartas que es la historia antigua, Heródoto ofrece una importante solidez a través de sus historias, las cuales otorgan una aproximación extremadamente valiosa. George Rawlinson, historiador británico.

El alcance de las historias de Heródoto fue clave para que sus escritos se preservaran a través de los siglos. Con el paso del tiempo, los relatos fueron criticados por distintos historiadores, quienes plantearon severas objeciones sobre su veracidad. Sin embargo, distintas expediciones terminaron por confirmar muchas de estas historias, por lo que los escritos de Heródoto son reconocidos como una de las fuentes más confiables en cuanto a registros de la antigua Grecia se refiere.

El siguiente vídeo recoge un análisis profundo acerca de la vida y obra de Heródoto, el «padre de la historia». ¡Quedarás sin palabras!:

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