Biografía de Epicuro

Recordado por ser el primer intelectual en plantear una corriente filosófica alterna al platonismo, Epicuro (c. 341 a. C.-c. 270 a. C.) es considerado uno de los pensadores más influyentes de la historia. Sus postulados señalaban la búsqueda de una vida tranquila y placentera como el máximo objetivo del ser humano y, con el paso del tiempo, distintos pensadores adoptaron estas ideas para desarrollar nuevas doctrinas basándose en ellas. Descubre más sobre el epicureísmo y sus secretos en la biografía de Epicuro.

Biografía de Epicuro resumen

Orígenes platónicos

Epicuro nació en una colonia de atenienses dentro de la isla de Samos, ubicada en el mar Egeo, en febrero del año 341 a. C. Fue el segundo hijo entre Neocles, un maestro medianamente reconocido, y Querestrata, una adivina. Sus padres eran ciudadanos de Atenas que habían sido enviados a Samos por el gobierno de la época, probablemente para que Neocles educara a los hijos de los soldados que vivían en la isla.

Al haber nacido apenas unos años después de la muerte de Platón, la educación de Epicuro estuvo sumamente influenciada por las enseñanzas del filósofo. Para ese entonces los postulados platónicos en temas como la geometría, la dialéctica y la retórica eran ampliamente aceptados e indiscutidos, por lo que Epicuro fue expuesto a ellos desde muy corta edad. Uno de sus maestros fue un adepto al platonismo llamado Pánfilo, quien lo educó por más de cuatro años.

El camino de Epicuro

Fue tras cumplir los 14 años cuando Epicuro se decantó por dedicar su vida al estudio de la filosofía. El joven se sentía frustrado por la falta de explicaciones coherentes a los interrogantes que el mundo le planteaba, por lo que decidió ir en busca de respuestas por sí mismo. Poco después aceptó la oportunidad de ir a estudiar a la isla jónica de Teos durante tres años, tiempo durante el cual fue alumno de Nausífanes de Teos, un discípulo de Demócrito.

NOTA
La mayoría de los historiadores coincide en que los postulados de Epicuro fueron innegablemente influenciados por los pensamientos de Demócrito. Sin embargo, Epicuro aseguró en repetidas ocasiones no haber sido influenciado por ninguno de los filósofos que habían existido antes que él, a quienes tildaba de «confundidos».

Epicuro fue convocado a Atenas para cumplir con su servicio militar en el año 323 a. C. y permaneció en la ciudad por los próximos dos años. Durante ese tiempo es muy probable que haya tenido la oportunidad de visitar la Academia de Platón, en ese entonces dirigida por Jenócrates, sucesor inmediato del filósofo. Esta visita resultaría ser clave para motivar a Epicuro a continuar su camino en la filosofía, ya que el joven estaba convencido de que muchas de las ideas de Platón estaban erradas.

Años de preparación

Tras completar el servicio militar, Epicuro viajó a Colofón, ciudad a donde sus padres habían sido exiliados después de que Atenas perdiera el territorio de Samos ante Macedonia. Para continuar elaborando sus postulados filosóficos, Epicuro se mantuvo viajando constantemente entre Colofón y Atenas durante los próximos 10 años. Las excursiones del joven tenían como único objetivo discutir con los intelectuales de ambas ciudades, con el fin de desarrollar sus propias posturas filosóficas adversas a sus doctrinas.

De acuerdo al mismo Epicuro, no se decidió a promover ningún postulado o impartir enseñanzas hasta que consideró que las ideas estaban lo suficiente claras en su cabeza. A sus 32 años, una vez sintió que había recabado la cantidad de información necesaria, empezó a enseñar a jóvenes en Mitilene y Lámpsaco. Durante los próximos cuatro años se mantuvo viajando por ciudades pequeñas, en donde recogía a discípulos que lo seguían hasta su próximo destino.

Su primera escuela

Muchos de los alumnos que Epicuro reunió durante sus primeros años como maestro serían fundamentales para expandir el alcance del epicureísmo hacia distintos territorios. Además de su notable capacidad intelectual, el filósofo destacaba por mantener una relación de cercanía con sus discípulos. Epicuro incluyó a los hijos de Metrodoro, uno de sus alumnos más cercanos, en su propio testamento, después de que el padre de los pequeños muriera en combate.

Existen distintos caminos que podemos tomar los seres humanos si buscamos asegurarnos la felicidad para toda una vida. No me cabe la menor duda de que el más hermoso de estos caminos es la búsqueda de buenos y leales amigos. Epicuro.

A los 34 años, Epicuro fundó una escuela en Mitilene. Sus enseñanzas causaron revuelo y el filósofo fue expulsado de la ciudad. Para su sorpresa, la mayoría de los estudiantes que había acumulado decidieron abandonar el pueblo y seguir a su maestro. De acuerdo a diversos historiadores, este nivel de devoción por parte de discípulos no era visto comúnmente en la antigua Grecia. Por desgracia, la violenta expulsión no permitió que quedara ningún registro de las enseñanzas impartidas por Epicuro en aquel territorio.

El jardín de Epicuro

En el año 306 a. C., Epicuro se mudó definitivamente a Atenas. Regresó a la metrópolis acompañado por un grupo de estudiantes que había recogido durante sus viajes. Posteriormente, utilizó el dinero que había ahorrado gracias a su trabajo como maestro para comprar una casa a las afueras de la ciudad, y empezó a dictar clases en el jardín de la propiedad. Con el paso del tiempo, la escuela empezó a ganar popularidad y pasó a ser conocida como Jardín.

¿SABÍAS QUE...?
La escuela de Epicuro fue fundada mientras existía un duopolio absoluto en el ámbito educacional por parte del Liceo de Aristóteles y la Academia de Platón. Aun así, el Jardín destacó por promover enseñanzas que descartaban el uso de la filosofía para conseguir poder político y por admitir mujeres entre sus alumnos, algo completamente impensable para la época.

A diferencia de los discípulos de otras escuelas establecidas en Atenas, los estudiantes de Epicuro se caracterizaban por vivir una vida sencilla, en lugar de perseguir la acumulación de prestigio o riquezas. El filósofo proveía a sus alumnos con pan y agua todas las tardes y les permitía consumir media botella de vino al día. La institución promovía la filosofía como el camino para alcanzar la felicidad y el placer, los cuales Epicuro destacaba como los objetivos máximos del ser humano.

Vida en Atenas

Más allá de algunos percances con los estoicos, no existen registros que indiquen que los estudiantes de la escuela de Epicuro tuvieran diferencias con discípulos de otras doctrinas. Aunque calificaba las otras corrientes de pensamiento como absurdas, Epicuro no admitía que sus alumnos incurrieran en actos violentos. Algunas cartas encontradas señalan que los estudiantes del Jardín intercambiaban conocimientos de manera cordial con jóvenes de otras instituciones.

Después de fundar su escuela, Epicuro pasó el resto de su vida en Atenas. Se dice que durante estos años escribió la mayoría de sus obras. Llegó a publicar hasta 300 escritos, de los cuales sólo sobrevivieron fragmentos. Entre los documentos de Epicuro que fueron encontrados intactos destacan algunas de sus cartas, las cuales dejan ver su actitud jovial y despreocupada. Parte de la correspondencia encontrada da a entender que sus discípulos lo veían como una especie de salvador.

TAMBIÉN DEBES SABER...
Alrededor del año 290 a. C., Atenas enfrentó una severa escasez de alimentos. Una historia relata que Epicuro le salvó la vida a sus estudiantes al repartir frijoles diariamente en el Jardín hasta que la sequía terminó. De acuerdo a los investigadores, este tipo de acciones resultaron ser de suma importancia para que el epicureísmo adquiriera tanta convocatoria dentro de Atenas.

No existen registros que indiquen que Epicuro haya enfrentado algún movimiento de censura contra él o su escuela. Es muy posible que el gobierno ateniense haya ignorado al Jardín porque no lo consideraba una amenaza como institución. Este desinterés se debe, probablemente, a que el epicureísmo no promovía en sus estudiantes ningún interés en asuntos políticos. De acuerdo a Epicuro, participar en la política traía conflictos y preocupaciones que alejaban a los seres humanos de la búsqueda del placer.

La última carta de Epicuro

Epicuro murió en Atenas en el año 270 a. C., después de haber estado luchando por años contra una litiasis urinaria. El único registro que se tiene de su muerte es una carta escrita por el filósofo a Idomeneo de Lámpsaco. En lo que probablemente fue su último escrito, Epicuro le solicita a Idomeneo que se encargue de distribuir parte de sus riquezas a las esposas e hijos de sus discípulos más necesitados.

NOTA
Existe la posibilidad de que la última carta de Epicuro haya sido una falsificación creada para enaltecer su figura. De ser real, la correspondencia muestra a Epicuro como un hombre que se mantuvo jovial incluso mientras sufría de una dolorosa enfermedad. Esta descripción coincide con los relatos de sus discípulos respecto a la actitud que su maestro normalmente mantenía.

Parte de las riquezas de Epicuro fueron destinadas a mantener su escuela funcionando durante siglos. Anualmente, los estudiantes celebraban el cumpleaños de su maestro con un banquete en su honor, una tradición que él mismo había promovido durante su vida. Aunque la mayoría de las obras del filósofo no sobrevivieron al paso del tiempo, el poeta romano Lucrecio se encargó de recopilar muchos de sus postulados. Dos milenios después, las ideas de Epicuro fueron una referencia clave para intelectuales como Karl Marx y John Locke.

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