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Biografía de Cicerón

Siguiendo el ejemplo de Platón, Cicerón (106 a. C. – 43 a. C.) fue un fiel defensor del concepto político republicano. Su oratoria quebrantó notablemente la Roma preimperial. Como filósofo, le debió su formación a las escuelas helenísticas, las cuales le brindaron una mirada más certera en el área de humanidades. Sin embargo, también vivió grandes conflictos con algunos líderes políticos romanos de la época. ¿Eres seguidor de la historia romana? Pues entonces te invitamos a leer la biografía de Cicerón, ¡está imperdible!

Biografía de Cicerón resumen

El camino de la sabiduría

Marco Tulio Cicerón nació el 3 de enero del año 106 a. C. en la ciudad de Arpino, Italia. Si bien la vida de Cicerón fue modesta, ya que sus padres eran plebeyos, éste recibió importantes estímulos que definirían su futuro intelectual. Uno de estos se los debe a su padre, quien era orador. Gracias a este temprano contacto con la oratoria, Cicerón se volvió un hombre de exquisita elocuencia y de poderoso verbo.

Debido a la temprana muerte de su madre, Cicerón tuvo desde muy joven que hacerse de responsabilidades para así asegurar su futuro. Antes de cumplir la mayoría de edad el italiano se mudó a la ciudad de Roma, donde puliría más sus habilidades como orador y exploraría el mundo de la jurisprudencia, el cual lo llevó a ser uno de los mejores abogados de Roma para la época.

Si bien el estatus intelectual de Cicerón se consolidaba con el pasar de los días en Roma, éste poseía una sed de sabiduría incansable. De este modo, Cicerón decidió mudarse a Grecia para así ampliar sus conocimientos filosóficos y políticos. En territorio heleno, este italiano se volvió discípulo del epicureísmo y el estoicismo. Asimismo, siguió los patrones filosóficos de la Academia de Platón, donde empezó a familiarizarse con el concepto primigenio de la república.

De regreso a Roma

Para el año 77 a. C. Cicerón decidió regresar a Roma e iniciar de manera certera su carrera política. Si bien antes de su viaje a Grecia el italiano había tanteado un poco la política nacional, éste nunca propuso hacer de ello un oficio permanente. En este sentido, su primer trabajo fue como magistrado de la ciudad de Lilibea, en Sicilia. Años más tarde, Cicerón ostentaría cargos políticos de alta envergadura e iniciaría una importante lucha política contra la conocida conspiración de Catilina.

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La conspiración de Catilina fue promulgada por el senador Lucio Sergio Catilina para instaurar una dictadura en la república romana. Catilina se disponía a tomar por la fuerza el poder político de la ciudad y autoproclamarse como máximo líder. Sin embargo, su plan quedó frustrado gracias a los discursos de Cicerón ante el senado, quien acusó a Catilina de conspirador y dictador.

Posterior a este hecho, Cicerón consolidó en gran medida su perfil político. Para sus allegados, el italiano poseía una destreza oral inigualable; su poder de persuasión y su exactitud discursiva era de otro mundo. Sin embargo, su fervor político duró mucho menos de lo que el propio Cicerón anticipaba.

La reputación de Cicerón se vio golpeada cuando en el año 58 a. C. Julio César promulgó una ley que condenaba a todo ciudadano que hubiese logrado la ejecución de otro sin consultar al pueblo. Esto afectaba a Cicerón, pues su disputa contra Catilina terminó en la ejecución de varios hombres. De este modo, Cicerón tuvo que huir de Roma para evitar una temprana muerte.

La república y los conflictos políticos de Cicerón

La salida de Cicerón de Roma fue fatal para su vida política. De regreso a la capital italiana, para el año 56 a. C., este filósofo se encontró con una enorme pared: la dictadura de Julio César. Sin poder intervenir directamente en el devenir político de su país, Cicerón se dedicó como nunca a la literatura. Para los años siguientes el italiano presentó obras, como Sobre la naturaleza de los dioses, Sobre el sumo bien y el sumo mal y Laelius sobre la amistad.

Uno de los puntos enigmáticos dentro de las luchas políticas de Cicerón fue su templanza en relación al concepto republicano y la permanencia de éste en su país. A pesar de haber sido un hombre antidogmático, Cicerón poseía una obsesión por mantener el orden natural de las cosas. Para algunos historiadores, más que ser un hombre clásico, éste se trataba de un político testarudo y, en ocasiones, soberbio, pues estaba muy consciente del poder de su intelectualidad.

Un hombre condenado por el poder

Después del asesinato de Julio César, Cicerón logró —en vano— recuperar su vida política. Buscó como aliado al líder republicano Marco Antonio. En este tiempo, Cicerón, con anuencia de su inestabilidad política, enfatizó su lucha por la permanencia del estado republicano. Sin embargo, sus esfuerzos se vieron sesgados por el propio Marco Antonio, quien, con respaldo de Augusto, heredero de Julio César, acabó con la estancia política de Cicerón y en el año 43 a. C. lo condenó.

Cuando el hombre carece de entendimiento, su destino es condenar al otro. Cicerón.

Así fue como el 7 de diciembre del año 43 a. C. Cicerón fue asesinado y sus restos fueron expuestos en el foro romano. Para la historia política mundial, Cicerón fue uno de los máximos defensores del sistema republicano y se le conoce como un ejemplo pertinente de perseverancia y astucia política. Por otro lado, Cicerón fue un hombre con pensamientos muy adelantados a su época, los cuales quedaron registrados en su extensa colección epistolar, la cual ha sido editada en varios idiomas a nivel mundial.

¿Conoces realmente el pensamiento político de Cicerón? Este vídeo te lo explica con detalle:

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