Biografía de Jeff Bezos

Jeffrey Preston Bezos (nacido el 12 de enero de 1964) es un emprendedor, inversor y filántropo. Fundador y director de la compañía Amazon, conocida por el desarrollo del portal web Amazon.com, una de las páginas de comercio electrónico más grandes del mundo que lo hizo un hombre millonario. Es un personaje cuyas decisiones han sido marcadas por la toma de riesgos y aprendizaje del fracaso. ¡Entérate en esta biografía de Jeff Bezos, cómo este emprendedor logró convertir una compañía ubicada en el garaje de su casa, en una fuente increíble de riqueza!

Biografía de Jeff Bezos resumen

El inicio de un hombre prodigioso

Nació en Albuquerque, Nuevo México. Al momento de su nacimiento, su madre, Jacklyn Gise, tenía apenas 17 años y su padre biológico se llamaba Ted Jorgensen. Ambos padres se separaron a los pocos años de haber nacido Jeff Bezos, puesto que Ted era alcohólico y se le dificultaba poder conseguir un trabajo estable, razón que sería suficiente para generar la ruptura de su matrimonio.

Cuando nuestro personaje cumplió 4 años, su madre se casó con Miguel Bezos, un hombre originario de Cuba que pasaría a ser su nuevo padrastro, haciendo que nuestro personaje adoptara su apellido.

Años más tarde, Jeff Bezos y su familia se mudaron a Houston, Texas, donde Miguel trabajaría para la empresa Exxon después de haber recibido su título de la Universidad de Nuevo México (lugar donde conoció a la madre de nuestro emprendedor). En su nueva ciudad, Jeff Bezos estudiaría en la River Oaks Elementary School en Houston, donde cursó de cuarto a sexto grado.

Desde pequeño, nuestro hombre de negocios mostró un temprano interés en cómo las cosas funcionaban. Solía experimentar y ensamblar equipos electrónicos en el garaje de su casa. Era un chico repleto de curiosidad y lleno de preguntas que deseaba responder desarmando todo artefacto que se encontrara en su camino. La inventiva y la creatividad han sido siempre su pasión, llevándolo a construir toda clase de experimentos como: una cocina solar, un aerodeslizador, lasers y una alarma eléctrica de seguridad para mantener a sus primos alejados de su cuarto.

Muchas veces nos encontraremos con el hecho de que tenemos pasiones, y tenerlas es un regalo. Nosotros no las elegimos, ellas lo hacen. Pero hay que estar alerta de ellas, hay que estar buscándolas, pues ellas nos darán dirección y propósito. Si alguien encuentra su pasión, todo el trabajo hecho no se sentirá como tal. Jeff Bezos

Después de terminar la primaria, su familia se mudaría de nuevo, pero esta vez a Miami, donde cursó sus estudios secundarios en la Miami Palmetto Senior High School. Durante sus estudios, nuestro emprendedor había competido por ser el mejor de su clase. Una característica que lo acompañaría toda su vida, no cabe duda que para él, no había una mejor manera de superarse a sí mismo que dando el cien por ciento en sus estudios.

Durante esta época, Jeff Bezos desarrolló un amor por las computadoras y creó también su primer negocio, el Dream Institute, un campamento de verano educativo para niños de cuarto, quinto y sexto grado, donde promovía el pensamiento creativo en los jóvenes estudiantes, demostrando de esa manera, su promoción hacia el trabajo creativo como medio de cambio. Al terminar sus estudios secundarios, nuestro emprendedor pasaría a graduarse como el mejor alumno de su escuela.

Al llegar a la universidad, se decidió por estudiar física en la Princeton University; sin embargo, después se cambió para la carrera de ciencia de la computación e ingeniería eléctrica, graduándose de esta profesión ni más ni menos que como summa cum laude en 1986 (tenía aproximadamente 21 años para la fecha(. Evidenciando así, que estaba decidido a dar su mejor resultado en el ámbito académico, pues eso era importante para él. Para este entonces, sólo uno de cada diez hogares disponía de un ordenador personal e Internet no había asomado la cabeza todavía.

Un trayecto profesional ejemplar 

Después de su graduación, encontró trabajo en una compañía financiera internacional llamada FITEL, en Nueva York, que estaba desarrollando una red informática privada trasatlántica para operadores bursátiles. Para ese entonces, Graciela Chichilnisky, una de las cofundadoras de la empresa y también jefa de Jeff Bezos, lo recordaría como un capaz y optimista empleado que trabajaba incansablemente. «No le preocupaba lo que pensaran los demás», decía Graciela. «Cuando le daba un buen tema intelectualmente sólido, él sólo lo masticaba y lo hacía».

Jeff Bezos era un hombre intranquilo, no le atraía aquello que no fuera diferente o desafiante, por esa razón durante su transcurso por esta empresa, no estuvo muy contento, puesto que la compañía tenía muchos viajes involucrados y nuestro protagonista prefería el trabajo mental sobre la labor física. Siempre le gustaba poner a prueba su capacidad intelectual.

En 1988, nuestro personaje transicionó a la industria bancaria cuando se convirtió en gerente de productos en la Bankers Trust. Durante esta época, estuvo algo frustrado porque comenzó a denotar una renuencia de las compañías por desafiar el status quo, razón que lo haría comenzar a buscar una oportunidad para iniciar su propio negocio y establecer de esa manera su filosofía de pensamiento.

En 1989, Jeff Bezos comenzó a trabajar en su tiempo libre en el desarrollo de una startup con un socio llamado Halsey Minor durante un año, su incipiente negocio tenía el objetivo de mandar un boletín informativo personalizado a las personas por medio de máquinas fax, pero como la mayoría de emprendimientos iniciados por grandes hombres, no llegó a ningún lado, puesto que su socio retiró los fondos prometidos, acabando así con su potencial compañía.

NOTA
Esta travesía inicial de nuestro emprendedor nos demuestra que, muchas veces no basta con ser muy inteligente y capaz, ya que Jeff Bezos tenía una actitud y potencial admirables y se podría decir que tenía muchos factores favorables que le daban una gran visión; sin embargo, el emprendimiento siempre tendrá un cierto grado de incertidumbre con la que se ha de lidiar, y que ha falta de experiencia o persistencia, puede dar una sorpresa hasta a la persona más capaz.

Dos años más tarde de haber trabajado en el mundo bancario, en 1990, Jeff Bezos entró en la DESHAW & Co (DESCO), una compañía de inversión. En esta empresa era caracterizado por ser disciplinado y preciso, se pasaba el día registrando sus ideas en un cuaderno que siempre llevaba consigo, como si se le pudieran salir de la cabeza si no las apuntaba. Rápidamente abandonaba viejas nociones y adoptaba otras nuevas cuando se le presentaban.

«Era el hombre más introspectivo que he conocido. Era muy metódico en prácticamente todo lo que hacía en su vida», decía Jeff Holden, uno de sus compañeros de trabajo, con el que más tarde coincidiría en Amazon.

En DESCO, a Jeff Bezos parecía encantarle la idea de los días de trabajo ininterrumpidos, pues tenía una bolsa de dormir enrollada en su oficina en caso de que quisiera quedarse a pasar la noche en el trabajo. Sabía que el trabajo duro, constante, inteligente y apasionado lo llevaría lejos. Con todos los resultados arrojados por nuestro hombre, la compañía no tardó en ver su talento y ambición, por lo que al poco tiempo, ya lo habían ascendido a vicepresidente de la empresa; era un líder natural en este negocio.

NOTA
Nuestro emprendedor estudiaba detenidamente a muchos hombres de negocios ricos, y particularmente admiraba a un hombre llamado Frank Meeks, un emprendedor que haría una fortuna poseyendo Domino’s Pizza. Sabía que todo éxito era una cuestión de causa y efecto, si estudiaba las causas que hacían a las personas ricas y exitosas, él podría obtener los mismos efectos que ellos alcanzaban.

Jeff Bezos se encuentra con una oportunidad inigualable: Internet

En 1994, cuando la oportunidad de Internet comenzó a revelarse para las pocas personas que lo observaban de cerca, el jefe de Jeff Bezos, David Shaw, gracias a su empresa, poseía el dinero, los contactos, las herramientas para comenzar a explotarlo y la persona indicada para dirigir el esfuerzo: Jeff Bezos. Nuestro emprendedor aportaría ideas para el proyecto y sería el encargado además de investigar la viabilidad del mismo utilizando las herramientas que le proporcionaba la empresa.

Cuando comenzó a conocer acerca del crecimiento de Internet, se le voló la cabeza, pues ¡estaba aumentando a un ritmo de 2.300 por ciento cada año!, «las cosas simplemente no crecen tan rápido» diría Jeff Bezos más tarde; sabía que ese crecimiento significaba algo grande y que tenía que hacer algo al respecto.

Gracias a la empresa en la que trabajaba, nuestro hombre visionario tenía una idea de cómo usar esta poderosa herramienta, puesto que muchas veces los directivos habían realizado lluvias de ideas, en las que él había intervenido y donde se había concluido que podrían implementar una especie de tienda virtual que poseyera toda clase de productos. Por aquel entonces, Internet sólo se utilizaba para mandar emails o consultar datos, por lo que usarlo como fuente de comercio era algo impensable.

Conocedor de toda esta valiosa información que obtuvo de su empresa, Jeff Bezos empezó a sacar sus propias conclusiones; sabía que esta idea de vender todo tipo de productos por Internet era impráctica, al menos al inicio, pues se necesitaba algún producto estrella con el que penetrar el mercado.

Después de investigar un poco, nuestro emprendedor se dio cuenta que los libros eran justo lo que estaba buscando, pues eran muy fáciles de enviar, además, para ese entonces ya existían algunas librerías online, pero ninguna había descubierto todavía cómo hacer un buen trabajo de ventas vendiendo libros por Internet. A como nuestro personaje principal lo veía, esto era una gran oportunidad sin explotar.

NOTA
Cabe destacar que al llegar a este punto en la vida de Jeff Bezos, ya se había casado con Mackenzie S. Tuttle, con quien tuvo cuatro hijos, uno de ellos adoptado en China; para así, a principios de enero del 2019 anunciar su divorcio con ella.

Nuestro hombre visionario comenzó entonces a terminar de armar todas las piezas de su rompecabezas para poner en práctica una idea que prometía mucho para el futuro; sin embargo, sabía que todos sus pensamientos no serían realmente suyos si continuaba esta aventura dentro de DESCO.

Durante esta etapa es donde llega un momento decisivo en la vida de Jeff Bezos, pues tenía aproximadamente 30 años y lo tenía prácticamente todo: una esposa encantadora y un empleo magnifico de donde era vicepresidente y que cualquiera quisiera tener; sin embargo, nuestro protagonista siempre soñaba con explorar grandes fronteras, rompiendo esquemas por el camino.

«Sabía que cuando tuviera 80 años, nunca pensaría en el por qué me aleje de mi bono salarial. Ese tipo de cosas no son las que te importan cuando tienes esa edad. De lo que sabía que si podía arrepentirme, era del hecho de no haber participado en esta cosa llamada Internet, que yo creía iba ser un evento revolucionario. Cuando lo pensé de esta manera… fue increíblemente fácil tomar la decisión» diría Jeff Bezos más adelante, refiriéndose a su ejercicio que llamaba “minimización de arrepentimiento” , el cual consistía en proyectarse a los 80 años de edad y mirar hacia atrás intentando reducir el mayor número de arrepentimientos posibles.

Tomando un rumbo diferente

Allí estaba entonces nuestro sin igual hombre: sin trabajo, sin ninguna certeza del futuro y moviendo, arreglando y remodelando, ni más ni menos que el garaje de su casa, pues estaba convencido que podía llegar a ser una buena base de operaciones para su campaña de emprendimiento.

Cuando Jeff Bezos comenzó a ponerse manos a la obra, se educó un poco sobre la industria para conocer más acerca de los libros. Al principio, parecía una locura, pero luego, todo comenzó a tomar forma y uno de sus objetivos principales pasó a ser el lograr crear algo superior a las tiendas online que ya existían. Sus padres serían sus primeros inversores, aportando más de $100.000 a la causa; la Exxon, cubría la mayoría de gastos de subsistencia de la pareja, por lo que tenían una considerable reserva de fondos y estaban dispuestos a gastar una buena porción de ellos en su querido hijo.

Más adelante, Jeff Bezos admitiría que sus padres no sabían ni siquiera lo que era Internet, demostrando que no estaban invirtiendo en el negocio, sino en la capacidad de su hijo de ejecutar la idea. De hecho, les dijo que había un 70 por ciento de posibilidades de que pudieran perderlo todo. «Quería hacerles saber cuáles eran los riesgos, porque todavía quería venir a casa para el día de Acción de Gracias si esto no funcionaba».

Tras un tiempo de mucho trabajo duro, en 1995 decide lanzar una de las primeras versiones de la página web. Invitó a su familia y amigos para ver la página, y todos quedaron maravillados con lo intuitiva que podía llegar a ser.

El 17 de Julio de 1995, Amazon.com abre sus puertas al público y con tan sólo la publicidad de boca a boca, ¡empezaron a recibir órdenes de todo el mundo!, haciendo $12.000 en pedidos en tan sólo la primera semana, un número que iba potencialmente en aumento, de tal forma que para su segunda semana ya era de $14.000. Estos resultados fueron posibles gracias a la actitud de Jeff Bezos, pues había elegido un equipo muy prominente.

Nuestro emprendedor, había aprendido de DESCO que su empresa no era ni de productos, ni de servicios, sino de personas, por lo que sabía que la calidad de su negocio se traducía no sólo en su gran idea, sino en la calidad de personas que contrataba para aplicarla.

NOTA
Aunque suene poco creíble, Jeff Bezos interrogaba a sus potenciales empleados haciéndoles el mismo tipo de improbables preguntas que se hacían en DESCO, como : ¿Cuántas gasolineras hay en Estados Unidos?, con la finalidad de medir la calidad de los candidatos para pensar. Nuestro personaje no estaba buscando la respuesta correcta, sólo quería que el individuo demostrara su creatividad al encontrar una sólida forma de derivar en una posible solución.

Todos esos números y cifras se veían excelente tanto para Jeff Bezos, como para su equipo; sin embargo, este aumento descomunal de las órdenes traía consigo también un aumento descomunal del flujo de trabajo.

En Amazon, todo el mundo tenía largas jornadas de trabajo y no dormían lo suficiente. De hecho, en las primeras semanas de 1996, sus ingresos estaban creciendo entre un 30 y 40 por ciento al mes. Un ritmo frenético que socavaba los intentos de planificación y que requería un paso muy vertiginoso. Nadie tenía idea de cómo lidiar con ese tipo de crecimiento, así que lo fueron inventando a medida que iban avanzando. Todo se iba haciendo sobre la marcha.

Se tuvo que trabajar muy duro, pero valdría la pena, pues la empresa con el tiempo, pasaría a convertirse en uno de los líderes del mercado online, vendiendo toda clase de productos y teniendo un alcance mundial. Todo esto gracias a la filosofía de Jeff Bezos, un amante del fracaso que más adelante diría:

El fracaso y la invención son gemelos inseparables. Para inventar se ha de experimentar, y si sabes de antemano que algo va a funcionar, no es realmente un experimento. Yo he gastado millones de dólares en fracasos, pero eso no importa, pues los grandes éxitos compensan decenas y decenas de trabajo fallido. Jeff Bezos

Hoy en día Amazon.com sigue siendo unas de las páginas líderes del mercado digital, logrando convertir a Jeff Bezos en uno de los hombres más ricos del mundo. Poseyendo por medio de la compañía a Alexa Internet, a9.com, Shopbop, Internet Movie Database, Zappos.com, DPreview.com y Twitch. De hecho, está totalmente diversificada en diferentes líneas de productos, ofreciendo DVD, CD de música, software, videojuegos, electrónica, ropa, muebles, comida, libros y algunas otras cosas más. Logrando llegar a ser reconocida como la marca al por menor más valiosa del mundo.

No queda más que recalcar la audacia de Jeff Bezos, quien más que conformarse con seguir el guión de trabajar en un puesto seguro por un periodo prolongado de tiempo, decidió más bien, aprender todo lo que pudo de cada trabajo por el que pasó, usando y aprovechando las herramientas que le brindaban en materia intelectual para recorrer su propio camino.

No cabe duda que nuestro emprendedor alcanzó el éxito por el hecho de que le encantaba romper paradigmas, siempre se cuestionaba las cosas previamente existentes y le gustaba contratar gente que compartiera su misma manera de ver las cosas. Por esa misma razón, siempre buscó reinventarse y evolucionar su empresa, aun cuando sabía que estaba dentro de los líderes del mercado. Jeff Bezos era un hombre que sabía que la mejora continua e inacabable sería lo que lo llevaría lejos.

Finalmente, al ver la vida de este hombre de éxito, podríamos ver sus logros como algo inalcanzable que sólo él podía lograr por los dones o talentos innatos que poseía desde pequeño; sin embargo, no está de más concluir con una cita del mismo Jeff Bezos descartando esta idea:

En la vida, todos obtenemos ciertos talentos y dones, de los cuales podemos tomar ventaja, pero mi consejo no es acerca de estar orgullo de ellos, sino más bien de estar orgulloso de nuestro trabajo duro y nuestras decisiones , puesto que algunas personas pueden ser buenas en matemáticas, siendo esto una clase de don, pero practicar esa matemática y llevarla al siguiente nivel puede ser muy desafiante y difícil. Sin embargo, es una decisión de la cual deberíamos sentirnos orgullosos. Jeff Bezos

Ahora vamos a conocer las 11 famosas reglas para el éxito según Jeff Bezos:

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