Biografía de Cristóbal Colón

Mientras el arte y la arquitectura italiana bailaban en su auge renacentista, Cristóbal Colón (1451-1506) se embarcaba temerario por el océano Atlántico con el fin de cumplir una misión: encontrar una nueva ruta comercial hacia Las Indias (como se le llamaba entonces al extremo este de Asia). Seguramente has escuchado que vivió y murió sin saber que había descubierto el Nuevo Mundo. Si la biografía de Cristóbal Colón ha despertado tu curiosidad, ¡quédate con nosotros!

Biografía de Cristóbal Colón resumen

Contexto histórico

Situémonos en el siglo XV, época en la que comenzaban a desaparecer los atisbos de la Edad Media. El transporte náutico empezaba a explorar mares más abiertos; instrumentos como el cuadrante y el astrolabio brindaban algo de seguridad a los navegantes. También es importante destacar que lo que hoy conocemos como el pueblo italiano era para entonces un territorio dividido en Estados independientes.

Estas Repúblicas competían entre sí por dominar las áreas más comerciales. Mientras tanto, las naciones ya constituidas como reinos (Francia, Inglaterra, Castilla, Aragón…) predominaban el control político y diplomático. Éstos últimos componían los reinos germánicos; derivados de la disolución del Imperio romano de Occidente.

Así pues, Cristoforo Colombo (o Cristóbal Colón), nació el 31 de octubre de 1451 en la República de Génova. Estado que empezó a perder poder talasocrático entre sus vecinas: la derrota contra Venecia en Chioggia y la expansión otomana le habían arrebatado importantes colonias comerciales.

Con respecto al idioma hablado en la península itálica, se sabe que para entonces predominaba el latín «vulgar», una evolución del «clásico» que se transmitía verbalmente. Además, el período de inmigración masiva de los germanos —o bárbaros— (siglos III-VII d. C.), aculturó paulatinamente el lenguaje. De esta manera, se generó la transición de una versión «primitiva» a lo que hoy conocemos como el italiano.

Sin embargo, no hay pruebas documentadas de que Cristóbal Colón hablara en esta lengua, ni registros de que hubiese nacido o estudiado en Italia. De igual manera, aunque vivió por muchos años entre Portugal y España, expertos indican que tampoco dominaba muy bien los idiomas de estos países. ¿Cuál era entonces la lengua madre del almirante?: esta interrogante ha causado mucha controversia en torno a su verdadero origen.

¿Cristóbal Colón o Cristoforo Colombo?

No debería de haber discusión al respecto, habiendo en sus documentos importantes declaraciones. El propio Cristóbal Colón (quien nunca se refirió a sí mismo como Cristoforo Colombo), aseguró en su Institución del mayorazgo (1498): «Siendo yo, Cristóbal Colón, nacido en la ciudad de Génova, les vine a servir a vuestras Altezas aquí en Castilla».

¿Por qué se dudaría de su palabra, o simplemente señalar este testamento como apócrifo? El historiador español Ángel de Altolaguirre y Duvale confirmó la veracidad del documento mediante una exhaustiva investigación. Pero otros investigadores sacaron a relucir una polémica declaración del segundo hijo del almirante:

Fernando Colón había expuesto, en la biografía de su padre, que éste quiso «imitar a los apóstoles, quienes eligieron sus nombres en las orillas del mar, y no en los palacios y en las grandezas».

Y aunque imitase al mismo Jesucristo, cuyos ascendientes pertenecían a la sangre real de Jerusalén, fue su voluntad que sus padres fuesen menos conocidos. De modo que tanto más destinado estuviere a realizar tan gran descubrimiento, tanto menos conocido y cierto quiso que fuese su origen y patria.D. Fernando Colón, Historia del almirante don Cristóbal Colón, vol. 1, p. 4.

De los eventos anteriores, han surgido tesis como El ADN en los escritos de Cristóbal Colón (2009) de Estelle Irizarry. En ésta se presume que Colón tuvo ascendencia judía.  Así, la vida del almirante ha llamado la atención de historiadores de todas partes del mundo, de cuyos estudios surgieron diversas teorías acerca de su linaje (unas más descabelladas que otras).

En la presente biografía, sin embargo, se tratará el tema como generalmente ha sido aceptado. Más allá de los mitos y conspiraciones, basaremos la siguiente información en las declaraciones de don Fernando Colón y del propio almirante en sus respectivas cartas.

Un joven e incomprendido navegante

No era la mejor época para los marineros del mediterráneo: Constantinopla había sido tomada por los otomanos. Ésto generó la caída del Imperio bizantino, e hizo muy costosa e insegura la ruta comercial hacia el oriente. Esto afectó en gran escala a las ciudades como Génova; portuarias por excelencia. Pero a pesar de ello, el joven Colón no pudo resistirse a los mares.

NOTA
La ciudad de Constantinopla ha sido históricamente codiciada por los grandes imperios. El estrecho del Bósforo, su paso fluvial, ha enriquecido a quienes lo tuvieron en su dominio. Siendo el nexo de comercio entre tres continentes, es ahora conocida como Estambul, capital de Turquía (antiguo Imperio otomano).

La República genovesa era tan conocida por su comercio marítimo y participación naval como por la exportación de productos textiles. Así, Doménico Colombo y Susanna Fontanarossa decidieron dedicarse a la tejeduría, oficio fuera de los intereses de sus hijos mayores.

En Historia del almirante, Fernando Colón asegura que su padre fue bien letrado y un apasionado estudioso de la cosmografía, astrología, geometría y navegación; ciencias que aprendió en Pavía, Italia. Ésto le permitió entender a los cartógrafos, y posteriormente ser uno de ellos.

Cristóbal Colón, siendo un joven marinero, se aventuró como ayudante mercante. De esta manera, pudo conocer algunas de las estaciones comerciales que ganó Génova durante las cruzadas. Por desgracia, ésta perdería gran parte de sus emporios por el dominio turco al final de la década.

Náufrago genovés en Portugal

Cristóbal Colón tenía 23 años cuando la flota en la que navegaba se encontró con cuatro galeras venecianas. Las dos armadas entraron en batalla, y cuando el bajel en el que iba el almirante entró en llamas, éste se echó al agua. Este evento tuvo lugar entre el cabo de San Vicente y Lisboa (Portugal). Colón se mantuvo a flote gracias a un remo, y también tuvo la suerte de hallarse cerca de las costas. De esta manera, llegó nadando a la capital portuguesa, donde fue acogido por sus familiares, según cuenta su hijo Fernando.

Así fue como el almirante se asentó en Lisboa. Allí conoció a la que sería su primera esposa, Felipa Moniz. En los documentos se la describe como una mujer culta y noble. Su padre, también navegante, había descubierto tierras a nombre del rey de Portugal. Don Cristóbal escuchaba atentamente cuando su suegra le relataba las conquistas de su marido, cuya armada se había hecho con las islas de Madeira y Porto Santo.

Llegado a este punto, Colón comenzó a interesarse e indagar más sobre viajes de exploración naval. Incluso entabló amistad con grandes navegantes y exploradores portugueses. Leyó con mayor ambición los trabajos de importantes geólogos y astrónomos, como Ptolomeo y Marino de Tiro. Estos intelectuales también tenían la certeza de las esfericidad de la tierra. Aun así, aunque nadie hasta el momento había podido llegar hasta «el fin oriental de la India».

Durante su indagación, Colón conoció a un cartógrafo que le había mandado cartas al rey Alfonso de Portugal. Su contacto directo fue un amigo clérigo que servía a la realeza. Así, poco antes de la Guerra de Sucesión española, le pudo proponer al mencionado monarca la idea de viajar a las Indias por el occidente, en vez de rodear las costas africanas.

Cristóbal Colón: Propuesta a los reyes

Cristóbal Colón supo utilizar la influencia de estas amistades para llegar hasta el rey don Juan de Portugal. Pero al monarca no le convencía la recompensa que el desconocido marinero pedía a cambio: títulos, renombre y un porcentaje de las riquezas obtenidas, que subsidiaría a él y su familia por generaciones. En vez de ello, decidió enviar en secreto la tripulación de la corona. Así, sin saber con exactitud las coordenadas a seguir, ni la cantidad de recursos que requerirían, zarparon a alta mar.

La flota real regresó derrotada días después, pero asegurando que la ruta que quería seguir el almirante era imposible. Los tripulantes reales portugueses se burlaron y rechiflaron al rechazado Colón. De esta manera, viudo y con el pundonor herido, decidió salir del reino con su pequeño hijo Diego. Así fue como Colón juró no volver a pisar tierras portuguesas.

A finales de 1484, el almirante entró a tierras castellanas con la intención de hacerle la oferta a los Reyes Católicos. Pero también se cubrió las espaldas enviando a su hermano Bartolomé a Inglaterra, con el mismo propósito. Éste le hizo la propuesta al lord Enrique VII, quien la aceptó encantado. Pero ya no era necesario, puesto que la corona de Castilla no desaprovechó en financiar el viaje.

NOTA
Durante su estadía en España, Cristóbal Colón tuvo una amante. Esta mujer se llamada Beatriz Enríquez de Arana, quien concibió a su segundo hijo, Fernando.

La reina Isabel I de Castilla creía fielmente en el proyecto del almirante, en contra de las objeciones de su esposo, Fernando II de Aragón. Por ello, y debido a las cartas encontradas, se llegó a suponer la existencia de un posible romance entre ellos. Este asunto se ha mantenido en discusión entre los historiadores por años.

Primer viaje a las Indias Occidentales

Cristóbal Colón parte de Puerto de Palos en agosto de 1492 a bordo de la nave capitana, la Santa María. Ésta dirigía a su vez a otras dos carabelas: la Pinta y la Niña, comandadas por los hermanos Pinzón. La armada estaba tripulada por noventa hombres y provista de víveres y recursos para tres meses.

Hicieron escala en Canarias, de donde tardaron un mes en zarpar al occidente del Atlántico, debido a un problema con el timón de la Pinta. Colón comenta en sus bitácoras que, apenas perdieron de vista la tierra, se comenzaron a escuchar sollozos y lamentos. Los marineros temían no regresar nunca más. Éste, por su parte, intentó consolarlos, prometiéndoles tierras y riquezas, lo que le funcionó los primeros 20 días.

En el camino, constantemente encontraban falsas señales de tierras cercanas. Decían ver aves que se posaban en los mástiles y hierbas que se veían en la superficie del mar. Pero el miedo y la desesperación comenzó a aumentar a últimos de septiembre. La tripulación empezaba a murmurar sobre la salud mental del Almirante. Algunos plantearon incluso echarlo por la borda y decir que se cayó mientras miraba las estrellas y estudiaba las señales. En tanto, don Cristóbal Colón, quien había notado el mal carácter de su tripulación, seguía insistiendo que pronto llegarían.

La noche anterior del día 12 de octubre de 1492, vieron una luz a la lejanía, parecida a un tipo de fogata. Al salir el sol, los capitanes desplegaron sus estandartes reales, acercándose hacia los curiosos nativos que se reunían a verlos. Fue entonces cuando reconocieron a Cristóbal Colón como almirante y virrey de las Indias Occidentales.

Todos lo que entendieron mi empresa la negaban, burlándose y riéndose della.Cristóbal Colón, Carta a los Reyes Católicos (1501).

Primeras tierras conquistadas y segundo viaje

El almirante nombró a aquella primera isla San Salvador (actual Guanahani). Asimismo, llamaron a los nativos de ésta y de las siguientes «indios», por hallarse en la supuesta India occidental.  Se les regalaron gorros de colores y atavíos artesanales. Éstos, a cambio, se mostraron muy generosos y deseosos de ayudar en lo que fuere a los nuevos visitantes.

Así pasaron por el archipiélago de las Bahamas y adyacentes, nombrando a las islas en honor al reino que permitió dicho viaje: María de la Concepción (por la virgen), Fernandina e Isabela (por los Reyes Católicos), y la actual Cuba como Juana (por el príncipe heredero de Castilla).

Después de conquistar Cuba, los navegantes cristianos pasaron por una gran isla que llamaron La Española. Este territorio está comprendido actualmente entre Haití y República Dominicana. En ella, hallaron a más nómadas gentiles y grandes reservas de oro y piedras preciosas. Partieron de ahí nuevamente el 15 de marzo de 1493 cargados de provisiones, riquezas y en compañía de algunos indios.

Para su segundo viaje a las Indias Occidentales, el 25 de septiembre de 1493, Colón volvió con 17 navíos. Mientras tanto, dejó a cargo de La Española a su hermano Bartolomé. Su tripulación esta vez se componía de comerciantes que querían enriquecerse fácilmente a costa de los tesoros de estas tierras. Siguiendo la nueva orden de los reyes de colonizar las nuevas tierras, llevaron consigo todo equipo necesario para hacerlas más habitables.

Pocos se adaptaron al trabajo que requería explotar metales preciosos y habitar en climas tan diferentes de los acostumbraban. Debido a ello, unos meses después, regresaron a España diez de los diecisiete barcos. A Cristóbal Colón se le había difícil controlar la anarquía de las Indias de occidente, y los nativos, quienes se empezaban a sentir explotados, comenzaron a revelarse.

Tercer y cuarto viaje de Cristóbal Colón

Cristóbal Colón tuvo que regresar nuevamente a España con la intención de buscar más recursos para la manutención de las poblaciones españolas en las Indias Occidentales. El 19 de agosto de 1498, pisó el almirante la isla Española para encontrarse con un desorden de sublevación por parte de los colonos a Bartolomé. Habían entrado en guerra con los indios, y la aplicación de la justicia de su hermano era poco diplomática.

Debido a esto, Cristóbal Colón tuvo que valerse de negociaciones para mantener tranquilos a los sublevados y restablecer el orden temporalmente. Sin embargo, las cartas de quejas contra el almirante llegaron a manos de los reyes Católicos, y a fin de llegar a una resolución, mandaron a Francisco de Bobadilla a investigar el caso.

El 25 de noviembre de 1500, regresó Colón a España, engrilletado junto a sus hermanos, declarado culpable de todos los cargos por Bobadilla. Mientras tanto, este último tomó el control de La Española a la fuerza, siendo que los colonos se rehusaban a reconocer su autoridad.

Una vez en España, los reyes ordenaron su libertad, mas no le devolvieron la gobernación de La Española, y le prohibieron su embarcación en esta durante su cuarto viaje.

El almirante vuelve una vez más para encontrar una ruta comercial marítima hacia Asia por el occidente. Pensaba que, incluso, se podría escalar en ella y luego en las costas de África, y así darle la vuelta al mundo. Esta expedición fue financiada por los genoveses, a quienes legó él la décima parte de sus pagarés por las riquezas obtenidas en estas tierras.

Durante este último viaje (1502-1504), Colón descubrió las tierras que hoy conocemos como Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Intentado volver a La Española, pese a las prohibiciones de los reyes, una fuerte tormenta le hizo perder sus cuatro navíos y naufragar en la isla de Jamaica. Uno de los tripulantes se ofreció a buscar ayuda en La Española, y partió en un pequeño bote acompañado de varios indios civilizados. Al cabo de seis meses, llegó una carabela enviada por Nicolás de Ovando, el gobernador de la ya mencionada isla. De esta manera, Cristóbal Colón pudo regresar a salvo a costas españolas, pagando su respectivo pasaje.

Cristóbal Colón: últimos años

El mismo año de su regreso a España, Colón se encontró mal de salud, pero aun así tuvo fuerzas para escribir su Libro de las Profecías, en el que aseguraba tener el liderazgo para comandar una cruzada, con apoyo del rey, y liberar tierra santa de los otomanos. Al año siguiente, fallece la reina Isabel, su protectora y la única que lo apoyaba.

Poco tiempo después, sin tener fuerzas siquiera para levantarse, Colón escribe su testamento, recalcando su voluntad ya especificada en la Institución del mayorazgo, en donde dejaba constituida la forma de administración de las tierras descubiertas. Asimismo, dejó su título de virrey a su hijo mayor, Diego, y sus riquezas correspondientes.

De esta forma, Cristóbal Colón fallece el 20 de mayo de 1506 en Valladolid, según comentó en una carta a su hijo Diego, debía dinero, ya que todo lo había gastado en traer de vuelta a aquellas personas que le acompañaron en su viaje y querían estar cerca de su familia nuevamente. Jamás se enteró el almirante que no había llegado a las Indias, sino a un nuevo continente, cuyo nombre se le dio en honor al cosmógrafo florentino Américo Vespucio, quien lo identificó como tal.

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