Biografía de Juana la Beltraneja

Rodeada de polémicas desde su nacimiento, la vida de Juana la Beltraneja (1462-1530) no fue nada sencilla. Nacida en un matrimonio inestable y con dudas sobre su padre, esta infanta española y posterior reina tuvo que soportar los embates de una sociedad retrógrada y prejuiciosa. El exilio fue la única salida para culminar su desdichada existencia con algo de paz, aunque nunca llegó a conseguirla. Si quieres saber más sobre esta reina, no dudes en leer esta biografía de Juana la Beltraneja.

Biografía de Juana la Beltraneja resumen

Ascendencia dudosa

El matrimonio conformado por Enrique IV, rey de Castilla, y Juana de Portugal, reina consorte de la misma localidad, se trataba más de un tema social y de acuerdos que de amor. El rey era quien tenía una experiencia previa de una relación, pues estuvo casado durante 13 años con Blanca de Navarra, una infanta de Castilla. Sin embargo, esta unión tampoco gozó de popularidad y su fin se dio por razones turbias.

NOTA
Después de años esposados, Blanca de Navarra y Enrique IV dieron por terminado su matrimonio debido a que éste último no lo consumó. Después de conocerse la situación, el rey comenzó a ser llamado como «el impotente» de manera despectiva.

Aun en medio de esta polémica situación, el rey inició una nueva vida en pareja con Juana de Portugal, quien quedó embarazada en el año 1461. A pesar de que los comentarios no cesaron durante la gestación, la pequeña Juana de Castilla llegó al mundo el 28 de febrero de 1462 en Madrid, España. Para sorpresa de todos, la niña fue presentada como hija del rey, pero no pasó mucho tiempo para que comenzaran a circular otros rumores.

El más sonoro de ellos fue que la recién nacida era descendiente de Beltrán de la Cueva, un duque de Alburquerque, conde y mayordomo del rey Enrique IV, quien le tenía un profundo cariño. Según los historiadores, este rumor tenía intenciones turbias y fue difundido en primer lugar por el marqués de Villena, otro aristócrata que había desarrollado una enemistad con el monarca.

¿SABÍAS QUE...?
El nombre Beltrán de la Cueva fue el motivo por el que Juana comenzó a ser conocida como «la Beltraneja».

Juana la Beltraneja preparada para reinar

Todos estos problemas no fueron impedimento para que Enrique IV presentara a su hija por todo lo alto. Aunque en aquella época no era común que el nacimiento de una niña fuese motivo de agasajo, el rey se encargó de que la celebración fuese por todo lo alto, donde desde los súbditos hasta las clases superiores supieron que Juana sería la reina en un futuro no muy lejano.

Al tener esto como objetivo principal, su padre y toda la corte de Castilla se pusieron manos a la obra para que la niña supiera cómo reinar desde pequeña; de hecho, el rey Enrique IV ya lo había designado así en su testamento. Sin embargo, los inconvenientes se hicieron presentes cuando los enemigos del padre de Juana retomaron el tema de su dudosa paternidad.

No sólo fueron los aristócratas (que no le tenían simpatía al rey) quienes exigían el cambio del futuro del reino de Castilla, sino también los nobles próximos a Enrique IV.

Se trataba, entonces, de una guerra tanto interna como externa, a la que le sumó un rumor detonante: Juana de Portugal, su esposa, le estaba siendo infiel. Aun así, Enrique IV trató de que su hija fuese legitimada ante la aristocracia española, lo que no pudo ser efectivo aun cuando sus esfuerzos fueron maximizados.

Para acabar con el escándalo, el rey aceptó que el trono fuese heredado a su medio hermano Alfonso, siempre y cuando éste se casara con Juana.

No obstante, en el año 1468 Alfonso falleció en circunstancias que no quedaron muy claras, en las que incluso se rumoreó que el envenenamiento había sido la causa. De esta manera fue su hermanastra, Isabel I de Castilla, quien asumió con 16 años el puesto de su hermano fallecido, aunque no se trató de un acuerdo justo ni mucho menos honesto.

Enfrentamiento familiar

Cuando llegó el momento de asumir el nuevo reinado, Juana la Beltraneja estaba en una posición sumamente desfavorable. Después de la muerte de su padre, en el año 1474, la tía de la infanta asumió el trono del Reino de Castilla. Esto sucedió específicamente en Segovia, pero una gran parte de la población de Madrid, Galicia y Sevilla no estaba de acuerdo con Isabel I, lo que dio comienzo a un enfrentamiento familiar.

TAMBIÉN DEBES SABER...
Juana la Beltraneja estuvo apoyada por el rey de Portugal, Alfonso V de Portugal, quien era hermano de la madre de la infanta. 

Esta guerra de Castilla duró aproximadamente 5 años, tiempo durante el cual Juana tuvo que casarse con su tío, de quien se separó sin haber consumado la unión. Apoyada de este aristócrata, Juana estuvo combatiendo durante meses en distintas tierras de España sin tener éxito alguno. Los ejércitos de Isabel la Católica eran más numerosos y poderosos, por lo que tuvieron que llegar a un acuerdo.

Tratado de Alcáçovas fue el nombre de este documento, el cual supuso el cese de las batallas entre los reinos de Portugal y de Castilla, llevándose a cabo en el año 1473. Para llevar una vida en paz, Juana la Beltraneja decidió recluirse en Santa Clara de Coímbra, un monasterio ubicado en la ciudad homónima de Portugal. Después de estar en aquel lugar, tuvo proposiciones matrimoniales, las cuales no aceptó.

Finalmente, Juana la Beltraneja murió en Lisboa el 12 de abril del 1530, ciudad que había elegido después de haber sido desterrada de su natal España. Los restos mortales de la princesa no fueron encontrados después de haberse producido un potente terremoto en Lisboa.

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