Biografía de René Descartes

Entre otros aportes, a René Descartes (1596-1650) se le atribuye el haber sentado las bases de distintas corrientes ideológicas asociadas con la modernidad. Su destacada labor dentro de diferentes ramas del saber lo convirtió en un elemento clave para la revolución científica del siglo XVII, mientras que sus postulados representan una lectura obligatoria para los estudiantes de filosofía en todo el mundo. Conoce todo sobre uno de los pensadores más brillantes en la historia de la humanidad en la biografía de René Descartes.

Biografía de René Descartes resumen

Primer acercamiento

René Descartes nació el 31 de marzo de 1596 en una comunidad francesa llamada La Haye en Turena. Su madre, de nombre Jeanne Brochard, murió poco después de su nacimiento, mientras que su padre se encontraba en Rennes trabajando como miembro del Parlamento de Bretaña. Como consecuencia de estas ausencias, fue su abuela materna quien se encargó de su crianza. Debido a que su hogar enfrentó situaciones difíciles a nivel económico, mantuvo un estado de salud muy endeble y enfrentó distintas enfermedades durante su infancia.

DATO CURIOSO
El poblado de La Haye en Turena fue renombrado en 1802 como La Haye-Descartes, en honor al filósofo. Más tarde, en 1967, el nombre se simplificó oficialmente y el pueblo pasó a llamarse Descartes.

A los 11 años fue enviado al pueblo de La Flèche a estudiar en una escuela jesuita. Fue en esta institución en donde Descartes tuvo su primer contacto con la ciencia, en particular con la física y las matemáticas. Después de graduarse, su padre lo instó a inscribirse en la Universidad de Poitiers, en donde estudió leyes por dos años.

René Descartes y la ciencia

En 1618, tras haber recibido su título en Poitiers, viajó hasta Holanda para estudiar ingeniería militar. Como miembro del ejército protestante instaurado en Breda, René Descartes fue incentivado a expandir su conocimiento científico, debido a que un especialista en este campo podría resultar útil para las tropas. Mientras estudiaba en Holanda, Descartes tuvo su primer contacto con conceptos de la ciencia moderna como la estática de fluidos o las secciones cónicas.

Durante una expedición con el ejército, a finales de 1619, la tropa de René Descartes pasó una noche en un pueblo llamado Neoburgo del Danubio. Para protegerse del frío, Descartes se refugió en una habitación y encendió un calentador. Durante la madrugada, tuvo tres sueños, los cuales interpretó como visiones generadas por un espíritu divino que buscaba mostrarle el camino hacia una nueva filosofía.

El cartesianismo

La principal conclusión de René Descartes respecto a las visiones en Neoburgo del Danubio fue que debía perseguir el conocimiento científico como un camino para alcanzar la verdadera sabiduría. De acuerdo al filósofo, este evento le permitió ver que todas las verdades de la humanidad estaban conectadas, por lo que debía partir de una verdad fundamental y, mediante la lógica, seguir el camino que lo llevaría al resto. Con este objetivo en mente, Descartes abandonó el ejército un año después.

Decidido a reunir conocimiento a través de sus experiencias y su interacción con otras personas, René Descartes se dedicó a viajar por distintos países en la década de 1620. Fue durante estos años que escribió el ensayo Reglas para la dirección de la mente, en donde planteó de manera general algunos enunciados relacionados con la ciencia. Este escrito dio inicio al cartesianismo, un concepto que prioriza el uso de la razón para el desarrollo de todas las ciencias naturales.

Regreso a los libros

René Descartes regresó a Holanda en 1628 en busca de expandir aún más su conocimiento científico. Tuvo un breve paso por la Universidad Franeker, ubicaba en la provincia de Frisia, para luego estudiar matemáticas en la Universidad de Leiden. Durante estos años comenzó a escribir el libro El mundo, también llamado Tratado de la luz. Sin embargo, al enterarse de que Galileo había sido condenado por la inquisición italiana, decidió retrasar la publicación.

Sus investigaciones lo llevaron a Ámsterdam, en donde mantuvo un amorío con una sirvienta de nombre Helena Jans van der Strom, quien dio a luz a una hija del francés en 1635. Dos años más tarde, René Descartes decidió publicar de manera anónima el contenido de El mundo a través de tres ensayos separados: Meteoros, Dióptrica y Geometría. Entre los aportes de estos ensayos se encuentra el conocido sistema de coordenadas cartesiano.

Una dolorosa pérdida

Los ensayos de René Descartes de 1637 llegaron acompañados por un libro introductorio conocido como Discurso del método. En general, todas las obras de Descartes durante esta década eran el resultado de sus investigaciones previas, las cuales partían de las ideas filosóficas sembradas en él tras las visiones en Neoburgo de Danubio. Tres años después de esta publicación, tuvo que enfrentarse a la pérdida de su hija, quien murió de escarlatina con apenas 5 años.

¿SABÍAS QUE...?
A diferencia de muchos letrados de la época, René Descartes no consideraba que derramar lágrimas lo hiciera menos hombre, por lo que lloró desconsoladamente la muerte de su hija. De acuerdo a varios investigadores, la dolorosa experiencia fue un punto de quiebre en su filosofía y lo empujó a concentrarse en la búsqueda de respuestas universales.

En 1641, René Descartes publicó su obra más influyente: Meditaciones metafísicas. A través de seis capítulos llamados meditaciones, Descartes elimina todas las creencias respecto a lo que no se tiene certeza y trata de establecer aquellas verdades innegables. Cuando la Universidad de Utrecht se enteró de que el francés era el escritor del libro, emitieron una orden de captura en su contra por cuestionar al catolicismo. Para escapar de sus perseguidores, se vio obligado a refugiarse en La Haya.

René Descartes entre los nobles

Los escritos de Descartes comenzaron a llamar la atención de importantes personalidades de la época, quienes estaban interesados en las posturas filosóficas del escritor. Entabló una duradera amistad por correspondencia con la aristócrata alemana Isabel de Bohemia. Las cartas de Isabel revelan que era una amante de la manera en la que descartes abordaba temas morales en sus ensayos.

La primera regla del pensamiento es no aceptar nada de cuya existencia no se tenga certeza. Esto significa evitar cuidadosamente precipitarse y caer en prejuicios. No puede formar parte de mi juicio nada más que lo que ha sido presentado a mi mente de manera tan clara que puede ser excluido de toda duda. René Descartes.

René Descartes incluyó una dedicatoria a Isabel de Bohemia en Principios de la filosofía, un libro escrito en latín —lengua que sólo hablaban los intelectuales o los miembros de la alta sociedad— y publicado en 1644. Años más tarde, en 1649, Descartes escribió una obra entera basada en sus cartas con Isabel, titulada Las pasiones del alma. En esta publicación, el filósofo sintetizaba sus intercambios con la noble, en donde discutían sobre la felicidad, la pasión y la ética.

La invitación de la reina

Debido a la influencia de los nobles que elogiaban constantemente el trabajo del francés, René Descartes se había convertido en uno de los filósofos y científicos más reconocidos de Europa para inicios de 1649. La reina Cristina de Suecia lo invitó a formar parte de su corte, con el fin de conocer más sobre sus postulados. La oferta de Cristina también incluía la posibilidad de dirigir una academia científica en el país, lo que llevó a Descartes a aceptar.

La reina ubicó a René Descartes en una casa en Estocolmo, a menos de un kilómetro de Tre Kronor, el castillo en donde vivía la realeza. Durante sus primeros meses, Descartes enriqueció su conocimiento a través de experimentos realizados con dinero de la corona. Más tarde, comenzó a realizar pruebas empíricas con el fin de intercambiar resultados con prominentes figuras como Blaise Pascal.

Dispuesto a cumplir con las labores para las que había sido llevado a Suecia, René Descartes organizó sesiones de estudio con la reina. El horario establecía que, tres veces a la semana, el filósofo debía subir a la torre más alta del castillo para reunirse con Cristina. Poco después de la primera reunión, salieron a flote diferencias entre los dos intelectuales. El francés quedó decepcionado por el poco interés que mostraba la reina hacia las ciencias empíricas.

La misteriosa muerte de René Descartes

El 11 de febrero de 1650, René Descartes murió en Estocolmo. De acuerdo a los registros médicos, falleció a causa de una neumonía producida por el frío de las mañanas en las que salía a reunirse con la reina. Sin embargo, el hecho de que el filósofo había impartido menos de cinco clases a Cristina debido a sus diferencias ideológicas pone en duda la veracidad de ese planteamiento.

De acuerdo a distintos historiadores, René Descartes podría haber sido envenenado con arsénico. Esta teoría surge de los síntomas que presentó antes de su muerte y del muy pobre diagnóstico hecho por el doctor de la reina. Debido a que Cristina había organizado una reunión en su castillo para conmemorar el fin de la guerra de los Treinta Años, Descartes se encontraba rodeado de importantes figuras que lo despreciaban.

NOTA
Algunos historiadores teorizan que Descartes fue envenenado por un sacerdote que lo consideraba un hereje, mientras que otros investigadores proponen que pudo haber sido asesinado por un protestante que quería evitar que la reina Cristina fuera convertida al catolicismo.

Los aportes científicos y filosóficos de René Descartes no fueron reconocidos hasta finales del siglo XVIII. Durante años, el cartesianismo fue prohibido por la iglesia católica y distintos profesores fueron arrestados por difundir los postulados del filósofo francés. En 1792, casi 150 años después de su muerte, sus restos fueron llevados a las afueras de París y sus obras fueron divulgadas libremente.

Si quieres conocer y comprender más a fondo la obra de René Descartes, te invitamos a ver el siguiente vídeo:

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