Biografía de Nicolás Maduro

Su temperamento, largos bigotes y una ideología que a lo largo de los años ha sido polémica, lo caracterizan. Se trata de Nicolás Maduro, quien se convirtió en el primer mandatario de Venezuela, tras la muerte del líder de la denominada Revolución Bolivariana, Hugo Chávez. Leyendo la biografía de Nicolás Maduro descubrirás como un conductor de metro que no poseía ningún tipo de educación universitaria pudo convertirse en el mandamás venezolano.

Biografía de Nicolás Maduro resumen

Una infancia humilde

No se conoce con precisión dónde nació Nicolás Maduro. Sus orígenes son un tanto inciertos, debido a que muchos han señalado que realmente vino al mundo en la ciudad de Cúcuta, Colombia; mientras que las principales figuras del Gobierno y la partida de nacimiento que reposa en el Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano, aseguran que es proveniente de una humilde localidad de Caracas, capital del país caribeño, pero no precisan en qué zona exactamente.

Maduro se crió bajo el seno de una familia conformada por el matrimonio de María Teresa Moros y Nicolás Maduro García, quien era un representante sindical con una corriente de izquierda muy marcada, que le inculcó a todos sus hijos, sobretodo a su único varón, a quien decidió ponerle su mismo nombre.

El pequeño Nicolás se vio interesado por el mundo de la política y la lucha social desde muy temprana edad, inquietud que lo lleva a formar parte de la asociación de estudiantes del colegio José Ávalos, una institución pública que queda ubicada en una de las barriadas más grandes del país, conocida como El Valle.

NOTA
Su profunda rebeldía en contra de lo que creía injusto, hizo que fuera expulsado de la escuela, en donde logró graduarse a duras penas. Después de graduarse en el Ávalos, decidió no continuar con los estudios y trabajar por su propia cuenta.

Una vida política temprana 

Nicolás Maduro era tan sólo un niño cuando decidió formar filas en una tolda política de izquierdas denominada Ruptura, la cual no tuvo mucha visibilidad dentro del territorio nacional, por lo que se cambió a otra llamada Liga Socialista, de corriente marxista-leninista.

Pese a no querer ingresar en ninguna universidad venezolana, Maduro viajó a Cuba en 1986 para formarse en todo lo concerniente a la izquierda en la Escuela Cubana de Formación de Cuadros Políticos de esta vertiente que llevaba por nombre “Ñico López”, cuya sede estaba en la ciudad de La Habana, capital de la isla que por varias décadas ha vivido en dictadura.

Al regresar a Venezuela, consigue trabajo en el Metro de Caracas, en donde se inicia como inspector de área, aunque poco tiempo después lo designaron como chófer de las unidades, empleo que desempeñó por siete años. Además, se convirtió en el líder sindical que representaba a todos sus compañeros de trabajo.

Cercanía a Chávez 

Febrero es un mes que muchos venezolanos tienen marcado en la memoria por los hechos acontecidos en 1992, en contra del entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, donde un grupo de militares insurgentes comandados por el desconocido Hugo Rafael Chávez Frías intentaron sacarlo del poder por la vía de la fuerza.

Gran parte de la población venezolana vio en Chávez una salvación para los problemas y la gran corrupción que se vivieron en los 40 años de la democracia. Maduro no fue la excepción, por lo que un año después, logró visitarlo en la cárcel de Yare, junto a un grupo de simpatizantes del partido MBR-200. Precisamente fue allí donde conoció a quien sería su esposa y compañera de vida, Cilia Flores. 

Rápidamente, el joven sindicalista se convirtió en un activista en pro de la liberación del efectivo castrense que fue acusado por las autoridades venezolanas de delito de rebelión tras el intento fallido de golpe de Estado.

Tiempo después, el primer mandatario nacional de esa época, Rafael Caldera, le concedió un indulto a Chávez, por lo que Nicolás Maduro y Cilia Flores se unieron al carismático líder para ayudarlo a formar su movimiento político, conocido como MVR.

La perseverancia y la cercanía que brindaban los discursos del teniente coronel Hugo Chávez, lo llevó a ganar las elecciones presidenciales de diciembre de 1998, gracias al apoyo de muchos intelectuales, medios de comunicación y sobre todo de Flores y Maduro, quienes pasaron a formar parte de su gabinete presidencial a lo largo de su administración.

Chávez, un espontaneo y carismático líder proveniente de un pequeño pueblo venezolano llamado Sabaneta de Barinas, confiaba tanto en Maduro que antes de morir (a raíz de un duro cáncer que padeció por casi tres años) pidió en cadena de radio y televisión que sus seguidores votaran ciegamente por quien había sido su aliado durante tantos años. 

¿Rasgos dictatoriales? 

2013 fue un año que quedó inmortalizado en el recuerdo de la ciudadanía venezolana, tanto para los que adversaban a Chávez como para quienes eran sus seguidores más fieles. En ese ambiente, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales, donde ya no estaría la cabeza de lo que se conoció como la Revolución Bolivariana.

Un joven político que había ejercido como alcalde del municipio caraqueño de Baruta y posteriormente gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonsky, se enfrentaba a quien había sido la mano derecha de Chávez por mucho tiempo, Nicolás Maduro. Era una lucha que el sector opositor del país catalogó como la de David y Goliat. 

Los comicios llegaron y los ánimos estaban de punta, nadie sabía lo que realmente iba a pasar. Muy de madrugada, el Consejo Nacional Electoral (CNE), presidido por Tibisay Lucena, anunció que Maduro había ganado por un pírrico margen de 1%, hecho que llevó a Capriles a cantar fraude casi inmediatamente.

La instancia electoral venezolana nunca reconoció la denuncia del candidato por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), lo que llevó a una serie de protestas nunca antes vistas en el país.

NOTA
Maduro mostró su carácter dictatorial en la serie de manifestaciones en su contra que se llevaron a cabo ininterrumpidamente por 3 meses a lo largo de toda la nación. Más de 65 personas perdieron la vida por querer un futuro mejor…

A lo largo de sus años en el poder, la situación venezolana ha empeorado vertiginosamente. La población tiene signos de una severa desnutrición, producto de la crisis económica y la hiperinflación que no permite tener poder adquisitivo, la desvalorización de la moneda y la constante negativa de abrir un canal humanitario que desde hace mucho tiempo solicita la comunidad internacional.

Para terminar con esta nota, vamos a ver las meteduras de pata más grandes de Nicolás Maduro. ¡Te morirás de risa!:

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