Biografía de Porfirio Díaz

Porfirio Díaz (1830- 1915) fue un militar que ostentó el cargo de Presidente de México durante más de tres décadas. Los ciudadanos lo veían como un héroe nacional, pero con el transcurso de su largo Gobierno, muchos lo comenzaron a ver como a un villano. ¡Aquí tienes la biografía completa de Porfirio Díaz!

Biografía de Porfirio Díaz resumen 

José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, conocido sólo como Porfirio Díaz, nació el 15 de septiembre de 1830 en Oaxaca, México. Hijo de Petrona Mori y José Faustino Díaz.

Porfirio Díaz fue el sexto hijo del matrimonio Díaz Mori. Creció en una familia muy religiosa que le inculcó la moral y los buenos valores.

Porfirio creció en la ciudad de Oaxaca, donde tuvo una vida privilegiada gracias a los negocios de su padre. Todo cambió tras la inesperada muerte del patriarca de la familia, quien fue afectado por la epidemia de cólera que hubo en esa época.

NOTA
Después de la muerte de su padre, las hermanas de Porfirio Díaz tuvieron que vender pasteles y hacer costuras para poder mantener a la familia.

De niño, Porfirio Díaz era muy rebelde. Se cuenta que un día estaba molesto con su hermano y le colocó pólvora en la nariz para posteriormente prenderle fuego. A partir de ese momento, le apodaron como Félix “El Chato”.

El entonces joven empezó a trabajar como carpintero ante la gran necesidad financiera de su familia. También trabajó ensamblando rifles y posteriormente, obtuvo un empleo como profesor de Derecho Natural.

La carrera militar de Porfirio Díaz 

Porfirio Díaz fue nombrado como miembro del mando militar de México por parte del primer mandatario nacional de ese entonces, Ignacio Comonfort.

Al principio de su carrera castrense tuvo que enfrentar una fuerte rebelión encabezada por los conservadores del Istmo de Tehuantepec.

Porfirio luchó en varias batallas durante la Guerra de la Reforma, la cual estalló en 1861 entre los bandos de los Liberales y Conservadores, quienes querían establecer sus ideales en la nación norteamericana.

Sus grandes acciones militares hicieron que le fueran concedidos los rangos de mayor, coronel y teniente general.

Los liberales ganaron la guerra, por lo que Porfirio Díaz fue candidato a diputado federal, cargo que posteriormente consiguió. El recién nombrado diputado pidió permiso para pelear en contra de los conservadores, quienes habían asesinado a Santos Degollado, Leandro Valle y Melchor Ocampo.

Fuerzas francesas, inglesas y españolas invadieron el territorio mexicano. Al poco tiempo, Inglaterra y Francia decidieron sacar a sus tropas del país norteamericano, pero Francia se quedó para batallar con cinco mil hombres que estaban de su lado.

Porfirio Díaz combatió a las tropas francesas, a las cuales logró vencer. Francia no se quedaría de brazos cruzados y nuevamente mandó a un ejército de más de 30 mil soldados para lograr una mayor presencia geopolítica de la nación europea en América Latina. Esta vez, los europeos obtendrían la victoria.

Porfirio fue llevado a la prisión del Convento de Santa Inés. Con ingenio logró escaparse mientras era trasladado a la ciudad de Veracruz. A partir de ese momento iniciaría una gran cruzada en contra de los franceses, la cual fracasó rotundamente.

NOTA
Porfirio Díaz iba a ser fusilado por los franceses, pero la intervención de Justo Benítez logró salvarle la vida. El uniformado fue condenado a pasar el resto de sus días en prisión.

Díaz se hizo amigo del encargado de prisión. Una vez aprovechó la ocasión para escaparse con una cuerda y un cuchillo; su custodio lo descubrió pero en vez de delatarlo, lo dejó irse tranquilo.

Al salir de la cárcel, el efectivo castrense inició un plan de conspiración junto a varios compañeros de armas. Con sus tropas logró vencer en la batalla de Miahuatlán, la cual continuó con la lucha en contra de los franceses.

Porfirio Díaz destituyó a los europeos del poder. En el año 1870 se postuló como candidato a la Presidencia de México, pero fue vencido por Benito Juárez. El castrense afirmó que hubo fraude, por lo que decidió emprender el Plan de La Noria, el cual fue un movimiento político militar que buscaba impedir la continuación del mandato de quien fue su contrincante en las urnas electorales.

Juárez murió en Ciudad de México, por lo que se celebraron unas nuevas elecciones en las que Porfirio Díaz se enfrentó a Lerdo de Tejada. Este último venció al militar en la contienda.

Aspiraciones políticas 

Después de su derrota en las elecciones presidenciales, Porfidio Díaz tuvo que vender su hacienda familiar por problemas económicos, lo que hizo que se alejara de la vida pública y de sus aspiraciones políticas por un tiempo.

Unos años después se postuló para el cargo de diputado federal siendo elegido por el voto popular.

Porfirio inscribió su nombre para ser candidato a las elecciones de 1876, en donde nuevamente se enfrentaba a Lerdo. La clase alta mexicana estaba en descontento con el entonces presidente, quien había aumentado los impuestos y expulsado las órdenes religiosas.

El militar inició una serie de manifestaciones en contra del lerdismo, lo cual ocasionó una brutal represión por parte de los cuerpos de seguridad del Estado. Esta situación agravó el descontento de la población mexicana hacia el mandatario nacional.

Díaz contó con el apoyo de la sociedad que formó parte de la Revolución de Tuxtepec, la cual fue un movimiento armado que lo llevó definitivamente al poder. Él le prometió a la ciudadanía que ya no habría otro mexicano que se perpetuara en la silla presidencial debido a que iba a acabar con la reelección inmediata.

Porfirio Díaz, al frente de México 

Porfirio Díaz persiguió durante su primer mandato presidencial la doctrina del positivismo, la cual estaba enmarcada en el orden, la paz y el progreso.

NOTA
Uno de los mayores logros que tuvo Porfirio en su primera administración fue el pago de la deuda externa de México hacia los Estados Unidos. 

Entre los grandes logros que resaltan de la administración de Porfirio Díaz se encuentran: la creación de la Universidad Nacional de México, la instauración del Banco Nacional de México y la inauguración de la Escuela Naval Militar.

Su mandato se vería interrumpido con la llegada a la Presidencia de Manuel González, uno de sus grandes aliados. Culminada la administración de su amigo, Díaz volvió a ostentar el poder, en el cual estuvo por más de tres décadas.

Las tres décadas en el poder 

Durante el extenso Gobierno de Porfirio Díaz, México tuvo un buen desarrollo en cuanto a la tecnología, cultura y la ciencia. Se crearon institutos, sociedades culturales y bibliotecas.

La economía mexicana creció vertiginosamente debido a que Porfirio creó diversas carreteras que unían a localidades como Chihuahua, Sinaloa y Coahuila de Zaragoza. En esa época también se descubrieron pozos petroleros que hicieron que la mirada del mundo se posara sobre la nación norteamericana.

La literatura se vio fortalecida al igual que la academia. En el año 1891 se promulgó la Ley Reglamentaria de Educación, la cual estableció que los estudios eran gratuitos y obligatorios.

Todo cambió de repente. Porfirio Díaz pasó de ser el héroe nacional a uno de los tiranos más crueles, a quien se le recrimina el sufrimiento del pueblo mexicano.

El ejecutivo nacional promulgó la Ley Mordaza, la cual controló a los medios de comunicación de la época. Cualquier periodista que se opusiera a su Gobierno era encarcelado o ajusticiado.

En su administración utilizó la violencia política en contra de sus adversarios. La historia lo catapultó como un asesino de campesinos y obreros, quienes protestaban por mejoras en la calidad de vida.

Creó cuerpos rurales que estaban encargados de rastrear a todos los enemigos de su Gobierno para posteriormente fusilarlos.

El pueblo mexicano estaba cansado de los abusos de Porfirio. A esta situación se le añadió la crisis económica mundial del siglo XIX, lo cual terminó desatando una gran rebelión en su contra.

La clase obrera fue la que más sufrió por el declive económico, razón por la cual se unieron para conspirar en contra del presidente. La calle empezó a encenderse y las manifestaciones no cesaban pese a la dura represión de los cuerpos de seguridad del Estado.

Después de una revolución en su contra y una dura enfermedad por vejez, Porfidio Díaz decidió renunciar a la Presidencia de México tras 37 años en el poder.  

Al renunciar, Porfidio Díaz se exilió en Francia junto a su familia. Falleció en la nación europea el 2 de julio de 1915, a sus 84 años de edad. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de Montparnasse.

Su vida privada 

Porfirio Díaz se casó con su sobrina Delfina, quien era hija de su hermana, Manuela. El militar había conocido a su pariente cuando apenas era una niña pero, mucho tiempo después, la vio convertida en una hermosa mujer, razón por la que decidió contraer nupcias con ella y convertirla en la madre de sus dos hijos.

A lo largo de su vida, Porfirio dio a conocer su vicio más grande: las mujeres. Tuvo diversos romances después de la muerte de su primera esposa; algunos de los más conocidos fueron los que mantuvo con Rafaela Quiñones, una soldado que conoció durante la intervención francesa en México, y Juana Catalina, una vendedora de cigarros que conoció durante la Guerra de la Reforma.

Su segundo y último matrimonio fue con Carmelita Romero, con quien no tuvo hijos. Los historiadores afirman que fue la mujer a la que más amó el militar mexicano.

Estos son los nueve logros desconocidos de Porfirio Díaz:

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