Biografía de Juan Aldama

La historia de la independencia de México está colmada de héroes, y Juan Aldama (1764-1811) es uno de ellos. Militar rebelde de ese movimiento, formó parte de conspiraciones y reuniones secretas hasta que lo traicionaron. Fue testigo del grito de Dolores, evento histórico que inició la guerra de independencia. Por esa razón, las autoridades españolas lo atraparon y ajusticiaron. ¿Quieres conocer más sobre este notable mexicano? ¡Anímate a acompañarnos en el recorrido histórico que realiza esta biografía de Juan Aldama!

Biografía de Juan Aldama resumen

Un origen aristocrático

Juan Aldama González nació en el seno de una aristocrática familia el 3 de enero de 1764, en San Miguel el Grande, Guanajuato. Aldama fue el penúltimo de nueve hijos que tuvieron el español Domingo Aldama Arechederra y María González Ribadeneira. Pertenecer a la casta oligárquica le permitió cursar una carrera militar, reservada a la élite ibérica. Alcanzó el rango de capitán del Regimiento de Caballería de las Milicias de la Reina, jerarquía que ostentaba cuando comenzó a participar en reuniones contra la Corona.

Como parte de la aristocracia criolla, Aldama estaba al tanto de las limitaciones económicas y políticas que imponía el imperio español a las personas de su casta. Esas restricciones les impedían ostentar ciertos cargos políticos, disponibles sólo para funcionarios virreinales, y tampoco podían comerciar sus materias primas, sino únicamente a través del Imperio. A esto se le sumó la invasión a España de Napoleón Bonaparte en 1807 cuando coronó a su hermano como monarca de España.

Por este motivo, las conspiraciones comenzaron a ocurrir más o menos simultáneamente en todos los virreinatos americanos a comienzos del siglo XIX. Toda esa situación afectaba a la familia Aldama, quienes pronto se distinguieron por su fervor revolucionario. De hecho, Juan Aldama, su hermano Ignacio y dos de sus sobrinos, Antonio y Mariano, fueron parte importante de la independencia de México.

Las primeras conspiraciones

La ruptura del poder en España produjo una intensa inestabilidad política en América que aprovecharon los liberales criollos para luchar por su causa independentista. En 1809, Juan Aldama aceptó una invitación a reuniones, disfrazadas de tertulias literarias, para conspirar en contra del virreinato. Allí se encontraban otros insurgentes, como los militares Ignacio Allende y Mariano Abasolo, e Ignacio Aldama, el hermano menor de Juan. Por supuesto, no eran los únicos, también acudieron, comerciantes, militares de rango medio y religiosos de baja jerarquía.

¿SABÍAS QUE...?
Para honrar la memoria de Juan Aldama, en México hay seis municipios que llevan su nombre; así como una ciudad, un pueblo y una calle que se encuentra en Mexicali, Baja California.

A esas reuniones se les conoció como la Conjura de Valladolid. Aunque el complot resultó descubierto ese mismo año, las ansias de libertad continuaron intactas. Es por eso que las reuniones se diseminaron a otros lugares y llegaron a Querétaro, dirigidas por el corregidor José Miguel Domínguez. También a San Miguel el Grande, a cargo de Ignacio Aldama y al pueblo de Dolores, donde se encontraba el cura Miguel Hidalgo. Juan Aldama participó en todos esos grupos conspiradores entusiastas de la independencia.

Los grupos insurrectos establecieron que se levantarían en armas en octubre de 1810. Sin embargo, pronto las confabulaciones quedaron al descubierto. Aunque ya se escuchaban rumores de levantamientos, la primera conjura en caer fue la de Querétaro, debido a una traición. El capitán insurgente Joaquín Arias temió que los denunciaran y confesó su sedición el 10 de septiembre. Incluso, presentó los comunicados que le enviaron los insurgentes Miguel Hidalgo e Ignacio Allende.

Entonces se precipitaron los hechos. Juan Aldama logró enterarse de la traición de Arias, y llegó a Dolores el 15 de octubre para informar sobre la caída de Querétaro. Junto con Ignacio Allende, quien también había llegado a Dolores, Aldama dio la noticia al cura Miguel Hidalgo sobre los últimos acontecimientos.

Se inicia la independencia

No habría otra mañana como esa; el 16 de agosto, Hidalgo comenzó a tañer las campanas para llamar a las armas,  en un acto conocido como el grito de Dolores. Los tres arengaron al pueblo a rebelarse en contra de José I, el hermano de Bonaparte y de la clase virreinal. Salieron hacia otros pueblos y en San Miguel el Grande organizaron una junta de gobierno y nombraron a Juan Aldama como presidente. Aldama continuó con los revolucionarios hasta Guanajuato, donde, después de horas de lucha, tomaron la Alhóndiga de Granaditas, el 28 de septiembre.

Muchas personas más se unieron al ejército independentista. El 17 de octubre, Aldama tomó Valladolid y Toluca de Lerdo 8 días después, ambas sin resistencia. Allí permaneció hasta el 30 de ese mes, cuando ocurrió la batalla de Monte de las Cruces entre los insurgentes y los realistas. Aldama dirigió uno de los regimientos y aplastaron al ejército enemigo.

Derrota y muerte de Juan Aldama

Sin embargo, la victoria no los acompañaría siempre. Al llegar a Ciudad de México, intentaron exigir la rendición del virrey Francisco Xavier Venegas, pero éste los rechazó. Hidalgo, como dirigente principal de la revolución, abandonó la pretensión de tomar la capital, por lo que enfilaron hacia el oeste. Sin embargo, el 7 de noviembre los alcanzó el ejército español. A pesar de la superioridad numérica de los insurrectos, los realistas estaban mejor armados y eran más disciplinados. Aldama y su gente perdieron armas y provisiones.

TAMBIÉN DEBES SABER...
Los restos de Juan Aldama reposan en el Monumento a la Independencia ubicado en el paseo de la Reforma, Ciudad de México. En mayo de 2010, se ordenó la exhumación para verificar el estado de los restos y darle un merecido homenaje en el Palacio Nacional. Un año después, los colocaron de nuevo en el monumento.

La situación iba de mal en peor entre los insurrectos. Tras otros fracasos menores, el 17 de enero de 1811 se enfrentaron de nuevo los dos ejércitos. Los dirigentes trataron de armar una estrategia con soldados mal armados y sin experiencia. Juan Aldama contaba con que el tamaño del ejército, unos 100.000 rebeldes, disuadiría a los 6.000 soldados españoles, pero no fue así. En las seis horas de la batalla, los soldados virreinales arrasaron con los revolucionarios.

Ante ese desastre, Aldama y varios conspiradores intentaron huir hacia Estados Unidos para conseguir armas. No obstante, lo apresaron en Acatita de Baján. Posteriormente, las autoridades juzgaron y sentenciaron a Aldama a morir fusilado, pena que se cumplió el 26 de junio de 1811. Además, las autoridades enviaron la cabeza de Juan Aldama a la Alhóndiga de Granaditas, donde la pusieron a la vista de la población con el fin de disuadirlos de otro levantamiento independentista.

Cuando murió, Aldama tenía 37 años y dejó tres hijas y un hijo. La mayor de sus hijas, Sebastiana Aldama Acevedo, era hija de su primera esposa, Luisa Acevedo. Al morir ella, Juan Aldama se casó con María Luisa Vallejo, quien tuvo a María Petra, María Sebastiana e Ignacio.

Este interesante vídeo explica de forma resumida cómo sucedió la captura de Ignacio Allende y Juan aldama. ¡Veámoslo!:

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