Biografía de Marcel Proust

Así como todos tenemos metas y objetivos que alcanzar, Marcel Proust (1871-1922), afamado novelista francés, buscó durante buena parte de su vida hacer historia en la literatura novelística. Demás está decir que, dejando como legado uno de los universos literarios más complejos e influyentes del siglo XX, logró su cometido. ¿Quieres saber más sobre la biografía de Marcel Proust? A continuación te ilustramos acerca de su vida y obra.

Biografía de Marcel Proust resumen

Un joven delicado de salud

Marcel Proust nació el 10 de julio de 1871 en París, Francia, bajo el manto de una familia bien acomodada de la ciudad. Su madre, Jeanne Clemence Weil, una mujer culta y bien letrada, era de familia judía de clase alta; corredores de bolsa y políticos. Su padre, el académico Adrien Proust, provenía de una familia de clase media que llegó forjar una fortuna modesta en comparación con la de su esposa.

Sin embargo, el estatus social de ambos mejoró considerablemente cuando Adrien se hizo uno de los franceses más destacados dentro del gremio médico internacional. Su notable trabajo y estudios en el área de la infectología le ha permitido ser considerado «el mejor epidemiólogo de su tiempo», tal como lo citó Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos del cólera.

Proust llega al núcleo familiar como un bebé prematuro y de delicado estado de salud, tanto que sus padres temían su inesperada muerte a tempranas horas de vida. Afortunadamente, Marcel sobrevivió, pero a los nueve años recibe la primera cosecha de su deficiente nacimiento: un ataque severo de asma que casi acaba con su vida. De ahí en adelante, la salud de Proust se vuelve tema recurrente, convirtiéndose en el niño mimado y sobreprotegido de su madre.

Desde pequeño, Marcel mostró signos de inteligencia superior, con una soltura inmediata en la lectura, la escritura, e incluso en la ciencia y las matemáticas. A pesar de esto, Proust no tuvo la misma vena diligente de su padre; el trabajo mecánico y repetitivo era algo que le aburría y de lo que, consecuentemente, huía. Quizá por esto pasó su juventud con despreocupación, disfrutando de la fortuna familiar.

NOTA
El único empleo que tuvo —y en el que tampoco duró mucho— fue como bibliotecario. En este tiempo se afianzó realmente su pasión por la literatura, convirtiéndola en su irresistible musa.

Los primeros pasos de Marcel Proust

Marcel Proust demostró habilidad literaria desde muy corta edad, y no fue sorpresa alguna que se convirtiera, durante sus años académicos, en un novel escritor. A sus veintiún años, para 1892, inició un ambicioso proyecto al fundar una revista literaria llamada Le Banquet, junto a un grupo de amigos. A través de esta publicación, Proust empieza a divulgar sus primeros ensayos, casi siempre con temáticas dirigidas a la sociedad burguesa de París, el amor y el arte. 

Posterior a esto, Marcel se abre con agilidad entre el mundo literario francés. Llega a publicar su primera novela: Jean Santeuil, en donde mantiene latente el universo burgués y su paralelismo con la prole y la decadencia de Europa de aquella época. Asimismo, inserta en la lectura las peripecias del boom literario que vivía París en esos días, y que él mismo, tiempo después, empezaría a sentir en carne propia.

Es a través de su soltura y transfiguración literaria que Marcel Proust logra venderle al mundo, años más tarde, su gran novela En Busca del Tiempo Perdido (1913-1927), publicada en siete partes. A pesar de la poco motivadora opinión de la crítica en relación a su estilo de escritura, que consideraban «mundana y ligera», esta obra representa uno de los mayores logros en la literatura francesa.

En principio, la mencionada novela había sido rechazada por la editorial Les Éditions de la NRF. Pues, Proust corrió con la mala suerte de que su editor, el escritor y crítico literario André Gide, lo reconociera de las reuniones burguesas como un joven engreído y mimado.

¡ESTO TE SORPRENDERÁ!
Guide reconoció poco después, y sumamente avergonzado, que evaluó el escrito con prejuicios y desinterés. En sus cartas a Proust, también confesó la gran admiración y devoción que sentía hacia su obra y su persona: «Fue y siempre será el más grave error de la NFR, y me avergüenza admitir que fui el responsable de esto».

Sobre la búsqueda de Proust

En Busca del Tiempo Perdido no se trata, pues, de una novela como cualquier otra. Ésta se encuentra dividida en siete tomos, los cuales fueron escritos entre 1908 y 1922. En ellos, Proust rememora sus propias vivencias (es más una novela autobiográfica que ficcional), cada uno tocando temáticas distintas. Sin embargo, al final, todos se entrelazan de manera sublime como un rompecabezas, generando una historia completa y única que refleja las incertidumbres la vida, los miedos y la existencia de un ser hipersensible y enamorado.

NOTA
Estos siete tomos de la novela, a modo de saga, empiezan con el primer libro llamado Por el camino de Swann, donde Proust ahonda en las peripecias del amor y la distancia.

Las seis partes restantes de esta obra son: A la sombra de las muchachas de la flor, El mundo de Guermantes, Sodoma y Gomorra, La prisionera, Albertine desaparecida y El tiempo recobrado. En este último, Marcel Proust hace un guiño a todos los relatos que compiló a través de sus siete libros.

Luego del éxito rotundo de la obra, nace la «literatura proustiana».  Para este estilo, la narración tiene una base psicológica propia, en la que se imprime una trama no lineal (que pareciera no seguir una secuencia) y se construye con episodios de tipo flashback, combinados con diálogos simultáneos y monólogos internos.

Así, el escritor Proustiano —tal como Proust—, se describe a sí mismo y a su entorno, en plena conciencia de sus emociones, y disecciona todo aquello que le rodea. De allí nace, pues, la más resaltante y definitiva frase de Marcel Proust: «la verdadera vida nace de la literatura».

Hacia una legado imborrable

Gracias a esta primera gran publicación, Marcel Proust catapulta su presencia en la literatura francesa y europea del siglo XX. Pero no es sino hasta después de su muerte, en 1922, que el francés logra internacionalizar su obra y consolidarse como uno de los autores indispensables para la literatura universal.

¿SABÍAS QUE...?
La revista parisina Le Monde, en su permanente lista de Los 100 mejores libros del siglo XX, sitúa a la novela en el segundo lugar, precedida de El extranjero, de su nobel paisano Albert Camus.

Observamos así el peso que ejerció Proust con su vida y obra dentro y fuera del mundo literario. Por ello, sus lectores, discípulos literarios y estudiosos de su trabajo, han mantenido vivo su legado hasta casi un siglo después de su muerte. Nuestro afamado escritor, pues, deja este mundo a sus 51 años en noviembre de 1922, por una bronquitis fulminante, y sin haber podido ver sus tres últimas obras publicadas.

Muchos recordamos todavía el rumor sobre sus últimas palabras, que en realidad fue una sola; llana, suficiente e intempestiva: «Madre». Sí, Proust antes de morir evocó a su madre, la fina mujer judía que tanta influencia y apoyo moral significó en su carrera literaria.

Ahora que ya sabes de la vida de este avasallante escritor, ¿te leerías alguno de sus libros?

Si la respuesta es afirmativa, te invitamos a sumergirte en un vídeo explicativo donde se muestra, con mayor detalle, el impresionismo del estilo proustiano:

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