Biografía de Celia Cruz

Al mencionar el nombre de Celia Cruz (1925-2003), es inevitable pensar en la guaracha y la alegría propia de esta reconocida cantante. Sus canciones quedaron grabadas en la memoria pública, y su extrovertida personalidad es algo imposible de olvidar. No podemos dejar a un lado, por supuesto, el ingenio de las letras de esta cubana, que tienen la capacidad de poner a bailar a toda una multitud. Si quieres saber más sobre la vida de esta guarachera, lee esta biografía de Celia Cruz.

Biografía de Celia Cruz resumen

De maestra a cantante

Catalina Alfonso Ramos y Simón Cruz estaban felizmente casados en su natal Cuba, específicamente en La Habana. Mientras que Simón Cruz se encargaba de llevar el sustento al hogar (lo cual era posible gracias a su trabajo como fogonero de un ferrocarril), Catalina tenía sobre sus hombros el cuidado de su hogar y de los hijos que ya había procreado con su esposo. Fue en el barrio Santos Suárez que llegó al mundo Úrsula Hilaria Celia de La Caridad Cruz Alfonso el 21 de octubre del 1925.

Como toda familia cubana, la pequeña Úrsula (junto a sus hermanos Bárbaro, Gladys y Dolores) creció acompañada de los sonidos propios del Caribe, cuyos géneros tropicales comenzaron a gustarle desde temprana edad. Además, ella era la encargada de dormir a los niños más pequeños con suaves canciones de música, actividad que se convirtió en el mejor momento del día.

Muy pronto Celia dejó de cantar sólo en las noches y comenzó a hacerlo durante todos los momentos del día, a lo que le agregó un plus que entretenía a toda la familia: el baile. Al disfrutar con tanta pasión estas actuaciones, la pequeña le comentó a su madre que deseaba convertirse en una cantante y bailarina profesional, revelación que dejó a Catalina atónita. Si bien apoyaba las intenciones de su hija, sabía que había un problema difícil de solucionar; Simón Cruz no estaría de acuerdo con esta decisión.

DATO CURIOSO
A los 12 años, Celia Cruz interpretó una canción para un turista en La Habana, el cual quedó encantado y le compró un par de zapatos como muestra de agradecimiento.

En efecto, el padre de Celia Cruz se opuso y ésta tuvo que ingresar a la universidad a estudiar magisterio apenas llegó a la edad adulta. Sin embargo, no logró terminar su carrera académica y, contra todo deseo de su padre para que siguiera, se retiró y se postuló inmediatamente en el Conservatorio Nacional de Música de La Habana. De esta manera, pasó de ser maestra a cantante.

A la par con su preparación artística en el mencionado centro, Celia no desperdició ninguna invitación por simple que pareciera. Fue así como comenzó a sonar en pequeñas emisoras locales, siendo los programas La corte suprema del arte La hora del té algunos de ellos. Si bien Cruz se complacía con simplemente cantar, participar en los concursos que se llevaban a cabo en esta plataforma también era de su agrado.

DATO CURIOSO
En más de una oportunidad, Celia Cruz participó en competencias organizadas por la radio, donde la recompensa por ganar eran tortas y accesorios, pero, una vez, la cubana recibió un premio de 15 dólares.

Presentación ante el público

Después del reconocimiento de Celia Cruz dentro de La Habana, la cubana pensó que era momento de expandir sus alas y comenzar a postularse en agrupaciones que auguraban éxitos fuera de sus fronteras. Roderico Neyra, el fundador del grupo Las Mulatas de Fuego que surgió en el año 1948, contactó a Cruz para que formara parte de su grupo de chicas. Como era de esperarse, Celia no lo pensó 2 veces y participó en las audiciones, donde fueron más relevantes sus dotes de cantante que de bailarina.

Poco tiempo después de haber ingresado a Las Mulatas de Fuego, la agrupación comenzó a sonar con más fuerza dentro de Cuba y fuera de ella, por lo que finalmente llegaron las invitaciones que tanto esperaban: Venezuela y México querían escuchar en vivo la increíble voz de Celia Cruz, sin dejar a un lado, claro está, las excelentes coreografías de las bailarinas.

DATO CURIOSO
Elena Burke y Xiomara Alfaro, otras 2 reconocidas cantantes cubanas, compartieron grabaciones con Celia Cruz que, posteriormente, pasarían a forma parte de una recopilación de ésta última.

Después de una pequeña gira en los países mencionados, Celia Cruz volvió a su natal Cuba para interpretar canciones con un tinte distinto con otras agrupaciones. El musicólogo Obdulio Morales fue uno de los artistas que estuvieron con Cruz mientras ella se presentaba en Radio Cadena Suaritos, una de las emisoras más importantes del momento en La Habana. Por su parte, la cantante incursionó en la música yoruba, un género prevaleciente en la época que se convirtió en uno característico de Cuba, aunque proviene de África.

Con la llegada de la década de los 50, la cubana recibió una nueva propuesta de trabajo que la enamoró aún más de su carrera. La Sonora Matancera, la agrupación más importante de Cuba en aquel momento, quería contar con la participación de Celia Cruz como cantante principal después de haberse quedado sin la suya, Myrta Silva. Ésta última regresó a su natal Puerto Rico para unas audiciones, lo cual le dio la oportunidad a la habanera de ocupar su lugar.

Celia, sin dudarlo, aceptó la propuesta que había pautado con Rafael Sotolongo, el empresario encargado de los negocios de la Sonora Matancera. Aun así, fue Rogelio Martínez, el director de la agrupación, quien firmó los papeles para que Celia fuese la vocalista.

DATO CURIOSO
En aquel momento, Celia Cruz todavía formaba parte de los talentos de Radio Cadena Suaritos, cuyos dueños no vieron con buenos ojos su nuevo trabajo y procedieron a despedirla sin una justificación válida.

Preludio de la fama de Celia Cruz

La Sonora Matancera fue, sin duda, el grupo musical que ayudó a Celia Cruz a cumplir su auge soñado; sin embargo, no todo fue color de rosas en los inicios de la habanera con esta agrupación. El 3 de agosto del año 1950, y después de cumplir arduas jornadas de ensayo, Celia estaba lista para hacer su primera presentación en público junto a la Sonora Matancera. Los directivos y los músicos, especialmente Pedro Knight, el segundo trompetista, tenían toda su fe puesta en los dotes vocales de la cubana.

No obstante, el público no se percató del talento de la artista y la miró como a una más, sin mayores aplausos ni ovaciones. Como era de esperar, Celia Cruz se desanimó y pensó que todavía le faltaba mucho por recorrer antes de presentarse con una agrupación de tanta envergadura como la Sonora Matancera. Pero Rogelio, el director del grupo, se dio cuenta de que ese pequeño mal momento sería sólo el preludio de la fama de Celia Cruz.

Claro está que fueron necesarios otros ensayos más, sumados al perfeccionamiento de las técnicas vocales de Celia Cruz. Finalmente en diciembre del 1950, específicamente el 15, la habanera puso en marcha todo lo que había aprendido en sus experiencias iniciales —sin dejar a un lado, por supuesto, lo enseñado por los músicos de la Sonora Matancera—. Todo ésto para dar paso a sus primeras grabaciones de estudio.

DATO CURIOSO
Los temas que llevaron a la fama a Celia Cruz fueron El Yerberito Moderno, Burundanga, Pa’ la paloma y Tu voz. En la interpretación de estas canciones, la cubana tuvo la oportunidad de demostrar su inigualable talento vocal, sin dejar a un lado el increíble toque personal que le ponía a estas guarachas.

Carrera internacional forzada

La década de los 50 le dejó grandes avances a Celia Cruz en cuestiones de música, aunque casi al finalizar estos años el panorama se volvió un poco turbio. En aquel entonces existía una Cuba dividida en dos que podía percibirse paralelamente: por un lado estaban los ricos y los adeptos a la dictadura de Fulgencio Batista que disfrutaban toda fiesta de guaguancó que se celebrara, y por el otro estaban los oprimidos y los pobres, que podían escuchar estas canciones sólo en la radio.

Con la llegada de Fidel Castro al poder (con ayuda, como seguro sabrás, del «Che» Guevara), las presentaciones de la Sonora Matancera comenzaron a tener uno que otro inconveniente. No se trataba de un tema político, no, (porque, de hecho, Celia apoyaba la gestión revolucionaria del mandatario), sino que se refería más en una cuestión personal: Cruz no se llevaba bien con las órdenes impuestas, ésas que le decían cómo, dónde y cuándo presentarse.

El régimen de Fidel Castro notó que sería muy difícil someter a la Sonora Matancera, por lo que miraba de cerca todos los movimientos de la agrupación. Finalmente, el 15 de julio del 1960, una propuesta de trabajo proveniente del exterior hizo que la recién instaurada revolución cubana afincara su arbitrariedad sobre los músicos. La Sonora Matancera recibió, en aquel momento, una invitación para firmar un contrato en México, el cual pronto se extendió hasta los Estados Unidos.

DATO CURIOSO
Fidel Castro no toleró que una de las orquestas más destacadas de Cuba tuviesen relaciones artísticas y de negocios con Estados Unidos, por lo que denegó el acceso de Celia Cruz a su país natal.

Celia, por su parte, no se sintió amedrentada por la recién instaurada dictadura, así que vio esta decisión como una oportunidad para crecer profesionalmente en el exterior, aunque de manera forzada. Pronto cambió de opinión al ansiar su regreso a Cuba, pero esta vez no por cuestiones artísticas, sino por una realmente lamentable: Simón Cruz, su padre, había fallecido.

Este lamentable suceso ocurrió cuando la cubana sólo tenía un mes en México, y a pesar de su esfuerzo para poder darle el último adiós a don Simón, todo fue en vano; el gobierno castrista no permitió su entrada. Un año después, en 1961, la Sonora Matancera firmó otro jugoso contrato, pero esta vez sería en Estados Unidos y con una parte previamente seleccionada de los integrantes de la agrupación.

En el año 1962, y después del gran éxito obtenido por Celia Cruz con sus presentaciones en importantes lugares de Estados Unidos, la cantante vuelve a intentar su ingreso a tierras cubanas debido a otra mala noticia. Catalina, la madre de Cruz, había enfermado gravemente de cáncer en la vejiga apenas un año después del fallecimiento de Simón, su esposo. Finalmente, el 7 de abril dio su último respiro sin su hija al lado, y Celia, nuevamente, tuvo que maquillar el dolor y seguir con sus presentaciones en territorio norteamericano.

Última etapa artística de Celia Cruz

Aunque todo marchaba bien con la Sonora Matancera, Celia Cruz tenía en mente otros proyectos que necesitaban la totalidad de su tiempo, por lo que decidió romper relaciones artísticas con la agrupación después de 15 años juntos. El 14 de julio del 1962, la cubana contrajo matrimonio con Pedro Knight, con quien se residenció en Nueva York y quien, además, era su compañero en el grupo musical.

A partir del 1965, Celia comenzó a grabar temas que la llevaron a la fama desde Estados Unidos, y Pedro, como era de esperarse, siguió sus pasos y comenzó a trabajar como arreglista, representante y director personal de la cantante. Durante este tiempo fue que grabó memorables temas como Alma con alma, En España, Algo especial para recordar, Cuba y Puerto Rico son…Quimbo Quimbumbia, además de su famoso álbum La negra tiene tumbao.

Y por si todo ésto fuese poco, Celia Cruz fue invitada a firmar un contrato con Fania All-Stars, un conjunto integrado por los más grandes exponentes musicales de salsa y demás géneros latinos; la cubana, por supuesto, no podía quedarse por fuera. En esta última etapa de su carrera, Celia se encargó de que su legado quedara inmortalizado, por lo que se unió con James Joseph Brown, Héctor Lavoe, Willie Colón, Johnny Pacheco, Riley B. King y su agrupación de origen, la Sonora Matancera.

DATO CURIOSO
En el año 1990, Celia Cruz logró entrar a su natal Cuba en un rápido viaje y, al salir, llevó consigo una pequeña bolsa llena de tierra de su país, la cual pidió que fuese esparcida en su tumba.

A lo largo de su carrera, esta particular cubana recibió diversos reconocimientos que enaltecieron su indiscutible personalidad guarachera y su estilo innegablemente latino, aun cuando pasó una parte considerable de su trayectoria en Estados Unidos. 23 certificados de Discos de Oro, otros tantos Discos de Platino, una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y 8 premios Grammy afirman que Celia Cruz fue una cubana que no pasó desapercibida.

Por su parte, la muerte de esta estrella ocurrió en Nueva Jersey, específicamente en su casa ubicada en Fort Lee, el 16 de julio del 2003. La causa de su fallecimiento fue un tumor en el cerebro que avanzó aceleradamente y que fue descubierto después de que la cubana se sintiera mal durante una presentación en México. Sus restos fueron trasladados a un pequeño mausoleo levantado en su honor en el cementerio Woodland de Nueva York.

Seguramente has quedado con ganas de escuchar lo mejor de Celia Cruz. Pero ¡no te preocupes, pues lo hemos traído para ti!:

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